La CFC multó por más de 150
millones de pesos a empresas farmacéuticas por coludirse. Las empresas se
alternaban para ganar licitaciones de los medicamentos que realiza el IMSS. La
empresa que ganaba establecía un precio alto pero se tenía la certeza de que,
en comparación con las demás, sería el más bajo. Cuando de
venderle al gobierno se trata, esta práctica es de lo más común en México.
Eli Lilly se defiende y dice que
impugnará la resolución. El caso es interesante porque, en el supuesto de
que Eli Lilly sí hubiera ido en colusión con las otras farmacéuticas, estaríamos
ante un fenómeno muy común: el de la multinacional que se jacta de ser socialmente responsable y de tener altos estándares éticos, pero que se corrompe al operar en países donde determinadas prácticas (no éticas)
son lo más común.
¿Qué pasa si eres una multinacional y
para abrir tu empresa en China requieres sobornar a funcionarios locales?
Asimismo, qué pasa si tus oficinas en México traen siempre altos márgenes de
utilidad pero a costa de ir en colusión con las otras empresas para venderle,
en este caso, insulina "cara" al IMSS. La pregunta de fondo es: tropicalizarse pero ¿a
costa de qué?

La CFC está haciendo acusaciones sin evidencias antes de que haya un fallo jurídico.
El objetivo de la CFC es encontrar un "chivo expiatorio" para justificar sus torpezas y omisiones contra los verdaderos monopolios.
Es una pena que una entidad tan importante trabaje por motivos políticos.
Publicado por: Pacopancho | miércoles 24 de febrero de 2010 en 22:08