En octubre abrió en Avenida de la Paz, San Ángel, una sucursal de El Cardenal. Se hizo un extraordinario trabajo arquitectónico y las personas han esperado horas para poder tener una mesa. Sin embargo, hay un tema que preocupa: los lugares que pasan de ser un pequeño gran lugar a una cadena que descuida la calidad. La tentación de expandir un restaurante exitoso es enorme, pero a la larga no todos salen bien librados. Comprar por volumen los insumos para varios restaurantes, congelar la comida mucho tiempo, tener alta rotación en los meseros, puede tener sentido económico pero acaba por arruinar la experiencia que llevó al restaurante a la fama. El Bistro Mosaico, casi vecino de El Cardenal en Avenida de la Paz, es el mejor ejemplo de esto.

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