La revista Stanford Social Innovation publica un artículo titulado Money Makes People Stingy. En él se muestran los resultados de una investigación que sugiere que, entre más dinero tiene alguien, menos dinero va a donar. De acuerdo con una encuesta llevada a cabo en Estados Unidos las familias que ganaban más de 100 mil dólares al año contribuían solo 2.7 por ciento de sus ingresos a obras caritativas, mientras que quienes ganaban menos de 25 mil dólares donaban 4.2 por ciento. La pregunta es, ¿son los rico malas personas?. La respuesta es no. Simplemente quienes más recursos tienen están más aislados de los problemas. Bajo este supuesto entre más contacto con el problema se tiene, más dispuetas estan las personas a donar. Quizás un viaje de los más ricos por las zonas más pobres del país corregiría el sesgo. Me vino a la mente algo así como Carlos Slim pasando una temporada en la sierra de Guerrero o caminando un noche por alguna de las zonas más inseguras de la Ciudad de México.


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