Hace un año, Bill Gates comenzó a involucrarse de forma directa en actividades donde el objetivo principal fuera el impacto social. Fue en ese entonces cuando en el World Economic Forum del 2008 Gates dio una plática donde mencionaba la necesidad de transitar hacia un Capitalismo Creativo.
El concepto de Capitalismo Creativo está fundamentado en la base de que, si bien la innovación tecnológica ha cambiado la vida de millones de personas, la tecnología solo llega a lugares donde hay demanda económica. Así, no porque alguien no pueda comprar una computadora hoy, significa que no se podría beneficiar de ella e incluso que no podría generar el valor suficiente para pagarla a posteriori.
El capitalismo, como lo menciona Gates, ha sido exitoso porque ha permitido que el interés personal (self interest) se traduzca en beneficios para muchos más. Así el que alguien tenga los incentivos a innovar en materia tecnológica afecta la vida de miles de personas. La computadora, las medicinas, viajar en avión y ver la televisión son tan solo unos ejemplos de esto. Pero lo que el capitalismo no hace es preocuparse por los demás. Y es así como miles de especialistas han abogado por un híbrido que haga compatible el capitalismo con lo que Gates llama “ver por los demás” (“care for others”).
El concepto Capitalismo Creativo comparte puntos en común con términos como “Emprendedores Sociales” o incluso “Empresas Socialmente Responsables”. Sin embargo, es importante reconocer que el término puede suscitar debates eternos y llegar a conclusiones que aportan poco a la realidad. Lo relevante, sin embargo, es cómo podemos hacer del mundo uno donde la innovación en sistemas y en formas de organización social estén a la altura de los avances que el hombre a logrado en materia científica y tecnológica.
Para entender mejor el tamaño del reto solo hay que ver a nuestro alrededor. Utilizamos coches de más de una tonelada para transportar a personas de menos de cien kilos, las personas que más contaminan no son las personas que más sufrirán los efectos del calentamiento global y existen medicinas muy sofisticadas, pero miles siguen muriendo de enfermedades como Malaria.
No es coincidencia que muchas de las organizaciones que van a sobrevivir esta crisis económica (tanto empresas como organizaciones sin fines de lucro) sean aquellas que han logrado ofrecer servicios y productos a la base de la pirámide económica, pero no a través del regalo, sino a través del empoderamiento. El microfinanciamiento, el proyecto de la computadora cuyo objetivo es costar menos de 100 dólares y las organizaciones que han logrado disminuir enfermedades a través de acciones tan sencillas como una campaña para que las personas se laven las manos, son solo ejemplos de lo que se puede lograr cuando, además de innovar en ciencia y tecnología, se innova en sistemas y en formas de organización social.
Porque el mundo enfrenta hoy una de las grandes crisis en materia económica, en Alt Neg estaremos hablando de aquellos que hacen la diferencia. Es decir, estamos en búsqueda de líderes, empresas y organizaciones a quienes “les vaya bien, haciendo el bien” (“do well by doing good”). ¿Se te ocurre algún caso de éxito?
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