Cierto día, después de tantos siglos de vivir bajo el yugo de las mujeres, los hombres decidieron rebelarse.
Estaban hartos de que las mujeres mandaran, decidieran, ordenaran... En pocas palabras, ya no querían seguir siendo mandilones.
Con ese propósito decidieron ir a ver a Dios para reclamarle y exigirle que pusiera las cosas en orden.
Obviamente, no podían irse solos y fueron al cielo acompañados de sus mujeres. Y ahí estaban todos alegando y gritando delante de Dios, sin que nadie lograra hacerse escuchar y mucho menos entender.
Desesperado, el Creador les ordenó que hicieran dos filas para atenderlos. En una debían formarse las parejas en cuya casa mandaran las mujeres. En la otra fila, las parejas en las que que las órdenes las diera el hombre. ¿Tú en cuál te habrías formado?
En la primera, ¡broooom!, corrieron a formar todas las parejas. Todas, excepto una que, ante la mirada atónita de los demás, caminó lentamente hacia el lugar donde mandaban los hombres.
Entre complacido y sorprendido, Dios se les acercó y le preguntó a él: "Así que, ¿tú eres quién manda en tu casa? Qué bueno que sea así. Por un momento pensé que nadie se formaría en esta fila".
El hombre se cubrió la boca con la mano para que nadie más lo escuchara y le dijo a Dios: "¿Te digo la verdad, Señor? ¡Mi mujer me dijo que me formara aquí!".
Alabado sea el cielo por las mujeres que nos dan guía, luz y descontrol. Ellas son el norte, el sur, el centro y el reverso de las cosas. Y sí, no lo nieguen, son las que mandan.
Una mujer sabe de qué humor viene su marido con solo escucharle el paso. Conoce perfectamente qué palabra necesita decir -y en qué tono- para hacer rabiar a su pareja o para ponerlo a sus pies. Si no lo creen, pregúntenle a mi madre cómo le ha hecho para durar tanto tiempo al lado de mi padre.
Todo esto viene a cuento porque Josefina Vázquez Mota ganó la elección interna del PAN y ahora es la primera candidata panista a la Presidencia. No es la primera mujer que aspira al cargo, pues antes ya lo han hecho Rosario Ibarra, Cecilia Soto y Patricia Mercado. Lo que sí es cierto es que es la primera mujer con serias posibilidades de llegar a la Presidencia.
Ante esto, más de uno se pregunta si México está preparado para ser gobernado por una mujer. Y esa, siendo sinceros, me parece una de las preguntas más estúpidas que he escuchado. ¿Por qué? Porque las mujeres no son de Venus, ni de Marte, ni de la Luna. Las mujeres, como sucede con los hombres, tienen virtudes y defectos, capacidades, habilidades y torpezas, no son seres divinos, ni demoniacos. Son mujeres.
¿Y todo eso qué significa? Que no podemos descalificar a una candidata por el hecho de ser mujer. Es como si dijéramos que Andrés Manuel López Obrador no puede ser candidato porque es canoso o Enrique Peña Nieto porque es chaparro. Eso nada tiene qué ver con el desempeño como funcionarios públicos.
Pese a eso, el hecho de que una mujer pueda llegar a la Presidencia es un asunto atractivo para muchos electores. ¿Ser mujer la hace mejor gobernante? No lo sé. No lo creo. Pero de lo que no tengo duda es que su manera de ver la vida, de entender el poder y de asumir sus responsabilidades es completamente diferente.
Además, siendo como somos un país de mandilones, no veo por qué alguien creería que no estamos "preparados" para ser gobernados por una mujer. Recuerden las palabras sabias de mi padre: "Sólo hay dos clases de mandilones. Unos admitimos que lo somos. Los otros, lo niegan". ¿Tú de cuál eres?

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