¿Vieron lo que pasó ayer? Si no te enteraste es porque seguramente el gobierno censuró a las televisoras y a las estaciones de radio para que no se supiera nada. Resulta que un grupo terrorista se apoderó del Palacio Legislativo de San Lázaro. Primero retuvieron a todos los que se encontraban en el interior. Poco a poco fueron liberando a los rehenes: empleados de limpieza de la Cámara de Diputados, las secretarias y los choferes; periodistas que cubren la fuente legislativa; los 18 boleros, cuatro peluqueros y 16 masajistas que mantenemos todos los mexicanos con nuestros impuestos; y también a un grupo de la tercera edad que anda de visita en San Lázaro. Al final los terroristas retuvieron sólo a los 500 diputados y diputadas federales que, extrañamente, ayer acudieron todos a la chamba. Nunca se había visto algo así: que ni uno solo faltara a sus labores. A lo mejor fueron porque les dijeron que era día de pago. En fin: por qué estaban ahí todos los diputados es lo de menos, lo importante que debes saber es que los terroristas decidieron retenerlos dentro del Palacio Legislativo para poder exigir un cuantioso rescate. Según se sabe, los terroristas están exigiendo 50 millones de dólares en efectivo. Piden billetes usados de baja denominación y que no estén marcados. El dinero tiene que ser llevado y entregado en maletas deportivas por enfermeras del Seguro Social, sin la presencia de fuerzas policiacas. Además de esto, demandan que se les permita salir de San Lázaro. Quieren ser transportados en un vehículo blindado de la Policía Federal conocido como "La Bestia", el cual deberá llevarlos al aeropuerto. Ahí debe estar listo un jet ejecutivo para 12 pasajeros, con suficiente combustible y comida para un viaje largo. Piden que los lleve un piloto civil que pueda acreditar más de mil horas de vuelo.
Por si fuera poco, entre sus exigencias está que los acompañe en todo momento un grupo de cinco reporteros, a fin de que sirvan como escudos humanos y, de paso, para plantearles su postura política de cara a las elecciones presidenciales.
Dicen los terroristas que si el gobierno no cumple con sus exigencias, comenzará a soltar, ¡vivos!, a los diputados: uno cada hora.
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Lo triste de esta historia es que muchos mexicanos quisieran que fuera verdad: que alguien llegara y se llevara lejos, muy, pero muy lejos, a los 500 diputados federales que, simple y sencillamente, no tienen razón de existir.
En el papel se supone que están ahí para representarnos como sociedad. En la realidad sólo sirven a sus propios intereses, lo único que les importa es hacerse más ricos, buscar otro cargo o caerle bien a algún poderoso.
En realidad no les importa la Patria. No les importa el futuro. No les importas tú. Es por eso que a nosotros sí nos deben importar ellos: para vigilarlos, para exigirles, para denunciarlos. Recuerda que en esta elección también elegimos diputados.

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