Músicos populares improvisan canciones para sus candidatos en Michoacán.
Luisa María Calderón PAN-Panal
Silvano Aureoles PRD-PT-Convergencia
Fausto Vallejo PRI-PVEM
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Músicos populares improvisan canciones para sus candidatos en Michoacán.
Luisa María Calderón PAN-Panal
Silvano Aureoles PRD-PT-Convergencia
Fausto Vallejo PRI-PVEM
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Discurso íntegro de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano al recibir del Senado la Medalla Belisario Domínguez.
Agradezco profundamente a todos los miembros de la LXI Legislatura de este Senado de la República, la alta distinción de la que me hacen objeto al otorgarme la Medalla de Honor "Belisario Domínguez"; agradezco a los integrantes de la Comisión de la Medalla su dictamen; agradezco y saludo con respeto la presencia de los ciudadanos Presidente de la República, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y presidente de la Cámara de Diputados, de los ciudadanos Gobernadores de Chiapas y Michoacán, del ciudadano Jefe de Gobierno del Distrito Federal, de los ciudadanos integrantes de la Junta de Coordinación Política y de la Mesa Directiva del Senado de la República, de los ciudadanos senadores, de los representantes de los medios de información y de todos quienes aquí nos acompañan.
Agradezco de manera particular a los integrantes de la fracción del Partido de la Revolución Democrática en esta Cámara del Congreso, así como a las organizaciones y personas que propusieron mi nombre a la Comisión de la Medalla "Belisario Domínguez", para que esa condecoración me fuera concedida este año.
Recibo la Medalla de Honor "Belisario Domínguez" reconociendo, sin falsa modestia, el debido cumplimiento del mandato que tiene el Senado de la República para seleccionar a quien se otorga esta condecoración, y la recibo, también y sobre todo, en nombre de todos aquellos que en lo que tengo de vida han luchado y luchan en México por el rescate y pleno ejercicio de la soberanía nacional, por la igualdad, la democracia y la justicia, teniendo en la memoria, de manera muy especial, a los 600 luchadores caídos en este esfuerzo entre 1988 y 1997, cuyos crímenes permanecen en su casi totalidad impunes, a quienes sólo se puede honrar manteniéndose firme en la lucha a la que ellos entregaron sus vidas.
Recibir la Medalla de Honor "Belisario Domínguez" entraña aceptar el compromiso de tomar ejemplo de la digna conducta y la lucha valiente que libró el insigne legislador chiapaneco en favor de la vigencia plena del Estado de derecho, anteponiendo la fidelidad a los principios y el cumplimiento del deber a cualquiera otra consideración. Así, cuando Belisario Domínguez reclama de la Representación Nacional cumplir con su deber "aun con el peligro y aun con la seguridad de perder la existencia", y deponer de la Presidencia de la República al usurpador Victoriano Huerta, tenía cabal conciencia del peligro al que quedaba expuesto.
Anticipó el anuncio de su sacrificio. Sabía que su ejemplo sería trascendente, porque sabía también que son siempre más las buenas que las malas conciencias y que la razón y el derecho acaban siempre por imponerse a la barbarie y a la arbitrariedad.
Entre las razones para concederme la Medalla de Honor "Belisario Domínguez" correspondiente a este año, se ha hecho mención a mi contribución a la transformación democrática de nuestro país. Debo decir al respecto, que he sido uno más, en un esfuerzo colectivo que ha estado llevando a cabo la parte mayoritaria del pueblo mexicano, sobre la que recae todo mérito.
El deterioro de las condiciones de vida y una exclusión social crecientes, el desorden prolongado de la economía y una conducción política entreguista, llevaron a diversos sectores de mexicanos a reclamar un cambio de rumbo para el país. Así se generó una vigorosa movilización popular, de gran amplitud política y social, que si bien en 1988 no logró echar abajo el fraude e imponerse pacífica y democráticamente en la coyuntura electoral, sí logró que a partir de entonces, el pueblo mexicano tomara conciencia que la participación política, la organización popular y el voto ciudadano, la observancia estricta de la ley y la vía pacífica constituían los caminos para el cambio profundo y sólido del país.
A pesar de una fuerte hostilidad oficial contra la oposición progresista y democrática, de numerosos fraudes, mayores y menores, que siguieron al de 1988, y de ver caer a compañeros por el sólo hecho de su actitud opositora, el esfuerzo tesonero y decidido que sin desmayo se mantuvo vivo por todo el país, más las nuevas presiones sociales y políticas, provocadas por la agudización de la crisis económica cuando se produce el llamado error de diciembre, condujeron a crear una autoridad electoral autónoma; a que en 1997 los ciudadanos lograran finalmente imponer respeto a su voto, y así se abriera el paso para que se perdiera la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, que significó una efectiva separación de Poderes y terminó con la dependencia que ejercía el Ejecutivo sobre el Legislativo; a abrir los medios de información a la oposición política; a elegir al Jefe de Gobierno del Distrito Federal; a que llegara a su fin, en el año 2000, el régimen de partido de Estado dominante y se consolidara, como una realidad de vida democrática, la posibilidad de alternancia en el ejercicio del poder.
Pero la democracia, lo sabemos bien, no consiste sólo en respetar el voto ciudadano y los resultados de las elecciones constitucionales. La democracia es de alcances mucho mayores y más amplios. Democracia es igualdad, igualdad para todos en el ejercicio de los derechos consagrados en las leyes y en las oportunidades de mejoramiento, igualdad en los accesos a la educación y a la cultura, a la salud y a la seguridad social, a la vivienda y a servicios públicos de calidad, igualdad en la calidad de vida en las diferentes regiones del país, en grandes ciudades y en poblados pequeños, e igualdad para México en su relación con otras naciones.
La democracia, para desarrollarse a plenitud, requiere de la vigencia plena del Estado de derecho, que la autoridad cumpla estrictamente con la ley y la haga cumplir, sancionando los abusos, poniendo fin a las impunidades y dando ejemplo para que todos cumplamos con nuestras obligaciones, garantizándonos, al mismo tiempo, que todos podamos ejercitar cabalmente nuestros derechos. Requiere, igualmente, de paz pública y seguridad familiar e individual, condiciones indispensables para el desarrollo de una sana y fructífera convivencia social.
Y sólo en la democracia, entendida en su sentido más amplio, puede tener lugar un crecimiento económico independiente y sostenido en el largo plazo, sustentable social y ambientalmente, y generarse al mismo tiempo un progresivo mejoramiento social, ya que sólo en la democracia pueden realmente compartirse con equidad los beneficios del progreso.
Democracia también es participación. Participación, hoy, para ganar nuevos espacios a la expresión directa del sentir ciudadano respecto a la confirmación o revocación de mandatos, a leyes y medidas de trascendencia mayor y amplia proyección, cuya reglamentación, por cierto, debe establecer condiciones que razonablemente puedan cumplirse y que hagan posible alcanzar los objetivos pretendidos con las nuevas formas de consulta.
Participación, en otras escalas, en aquellas decisiones que nos afectan como trabajadores en un centro laboral, en nuestra calidad de usuarios de servicios públicos o de consumidores de productos básicos, como residentes de un barrio, una ciudad y un municipio. Participación entonces en cómo se organiza el trabajo en el centro laboral y cómo se reparten los beneficios que derivan de los incrementos en la productividad, en cómo deben moverse las tarifas y el mejoramiento de la calidad de los servicios públicos, en la regulación de precios de productos indispensables, en la determinación de las prioridades para mejorar los ambientes en los que residimos y realizamos nuestra convivencia cotidiana.
Hoy el pueblo mexicano, en mayoría, reclama recuperar las condiciones para desarrollarnos en democracia, porque, repito, la democracia no es sólo la electoral, en la que ciertamente se ha avanzado, aunque aún debe avanzar más. Es preciso reconocer que la sociedad mexicana es actualmente una de las más desiguales del mundo; que en los tiempos recientes la pobreza se ha incrementado desmedidamente; que el crecimiento económico es insuficiente y sectorial y regionalmente desequilibrado; que hoy se tiene el desempleo más elevado de los últimos años; que a pesar de esfuerzos que merecen reconocimiento, la inseguridad aumenta, se registran en el último lustro más de 50 000 muertos en condiciones violentas y la delincuencia organizada ha establecido presencia en territorios cada vez más extensos, extorsionando a productores, poniendo en riesgo la actividad económica y alterando gravemente la convivencia social.
Éste no es el México que la mayoría de los mexicanos queremos y este no es ni puede ser el destino fatal de nuestra patria. México y los mexicanos no sólo aspiramos, sino que considerando nuestras dimensiones territorial y demográfica, el potencial de nuestros recursos naturales y las estructuras productivas y de servicios existentes, estamos ciertos de poder tener otras condiciones de vida y otras perspectivas para el desarrollo. Pero para ello, es indispensable que desde el Estado se instrumenten políticas con el claro propósito de recuperar un desarrollo de amplias repercusiones sociales.
El cambio empieza porque haya voluntad política en los funcionarios y en las instituciones responsables de las decisiones en materia de políticas del Estado. Habrá que ver si la hay en el futuro inmediato. Pero suceda lo que suceda, habrá que insistir en que la situación prevaleciente resulta insoportable e inadmisible, que genera tensiones y eleva los riesgos de mayor descomposición y atraso, que el cambio es realizable y que es indispensable empezar ya a caminar hacia adelante.
La economía mexicana puede crecer a los ritmos necesarios para satisfacer las necesidades de la población de empleo, ingreso, alimentación, servicios públicos, etc., pero no crecerá si se continúa con la observancia rigurosa de los Consensos de Washington. Así se ha concentrado la riqueza en pocos, se han disparado la desigualdad y el desempleo, provocado la desindustrialización, el desastre productivo del campo y acrecentado la dependencia, al dejar los mercados mexicanos para ser abastecidos por productores extranjeros y al dejar como opción única para millones de mexicanos, ofrecerse como mano de obra barata y laboral y políticamente desprotegida a la economía norteamericana.
Conocedores de estos temas señalan, con bases sólidas, que aún en las condiciones actuales de prolongado rezago económico, es posible dar el viraje hacia una nueva política de crecimiento, que empiece por sustentarse en una reforma fiscal integral, en este caso articuladora de otras reformas, como la laboral y la de la seguridad social, una reforma que no se limite a lo tributario, que tenga como objetivo central desarrollar un auténtico Estado de bienestar, a partir, también, de instrumentar una política social articulada con la económica, que tenga como meta fundamental lograr una equitativa redistribución del ingreso.
La nueva política económica, además de reconstruir y fortalecer instituciones públicas fundamentales para el fomento del desarrollo y de estimular el crecimiento de una banca comercial realmente mexicana vigorosa, debe plantearse la orientación de las inversiones a las actividades productivas, en especial a las consideradas estratégicas, a la industrialización y a la recuperación productiva del campo, así como a la educación, la capacitación y la investigación científica y tecnológica, previendo la inversión del Estado cuando la privada sea omisa en áreas indispensables para la reactivación.
La reforma laboral necesaria no puede ser, como lo demandan sectores retrógrados, sólo la flexibilización para facilitar el despido. Una verdadera reforma laboral debe considerar, ciertamente, el promover mayor movilidad, de acuerdo a las transformaciones que ha observado el mundo del trabajo como efecto de los acelerados y amplios avances tecnológicos y la globalización de la economía, pero debe igualmente tomar en cuenta tanto los avances logrados en años de lucha en los derechos laborales, como los esquemas modernos y adecuados de protección, y por otro lado, la necesidad de dar transparencia al manejo de los recursos sindicales y garantizar de modo efectivo los derechos de asociación y de negociación colectiva.
La seguridad social debe ser de carácter universal, sin vínculo con el puesto de trabajo, y garantizar, además del acceso al cuidado de la salud, pensión y seguro de desempleo. Los recursos con los que cuenta el país permiten, aún en las condiciones de escaso crecimiento actuales, de contarse con voluntad política, universalizar la seguridad social.
Las formas de combate a la delincuencia se han mostrado insuficientes. No basta con el enfrentamiento directo. No basta con el descabezamiento de bandas y las múltiples aprehensiones de delincuentes, que de inmediato recrean nuevos liderazgos y reconstituyen sus fuerzas, ni pensar que la delincuencia es un fenómeno autónomo, sin ligas con lo económico, lo financiero, lo político, lo social o lo internacional.
En la democracia, la seguridad y la justicia son asuntos de la autoridad civil. El combate contra la criminalidad organizada debe librarse por un cuerpo específicamente creado y preparado para ello, al que debiera evaluarse y supervisarse por medio de mecanismos externos de carácter civil. Las Fuerzas Armadas, por lo tanto, no deben seguir expuestas a riesgos derivados de una función que no les corresponde, y fortalecerlas como el cuerpo que resguarda y garantiza la integridad de la nación.
Un combate eficaz contra la delincuencia entraña un combate igualmente eficaz y decidido contra la corrupción y la impunidad, así como el saneamiento de los cuerpos judiciales mediante acciones que principalmente emprenda el Poder Judicial en su condición de ente autónomo, y por el otro lado, abrir oportunidades de educación, empleo, acceso a la cultura y esparcimiento sano a la juventud, instrumentar políticas preventivas, dar seguimiento a las corrientes del dinero sucio y demandar en ello la colaboración de las instituciones bancarias, mejorar la investigación o lo que hoy llaman inteligencia, mejorar la coordinación y exigir reciprocidad en las acciones internacionales vinculadas al tema, y librar el combate de acuerdo a un plan concebido con visión integral, pendiente de formularse, con metas, tiempos y responsables de cada actividad, al que se pueda dar seguimiento en sus avances e incumplimientos mediante una efectiva rendición de cuentas.
Los tiempos electorales nos han alcanzado. Los partidos políticos, con seguridad, se preparan para dar cumplimiento a las exigencias legales del proceso que ha iniciado, entre ellas las de registrar sus respectivas plataformas electorales.
Por otro lado, de hecho, han comenzado ya dentro de cada partido, los procesos para la selección de los candidatos que habrán de contender en la próxima elección presidencial.
En ambos casos, de partidos y potenciales candidatos, los ciudadanos esperamos conocer las propuestas que concretamente nos hagan para esta elección y para estos tiempos de la nación.
Estoy cierto que los mexicanos, en mayoría, esperamos que nos presenten sus propuestas de cómo se puede llevar a cabo el cambio de las actuales situaciones de deterioro social, rezago económico, dependencia, inseguridad y violencia que se están viviendo, que nos digan por dónde ven soluciones viables a los problemas que todos los días nos agobian. También que con franqueza, la franqueza que debe haber en la vida democrática, nos digan, si alguien así lo pensara, que es destino ineludible seguir en el tobogán por el que ha estado resbalando el país en los últimos tres decenios.
Quiero pensar que en las políticas principales, económica, social, educativa, internacional, de combate a la inseguridad y a la delincuencia, en las plataformas de los distintos partidos y en las ideas de los potenciales candidatos presidenciales, se encuentran puntos comunes, independientemente de sus discrepancias. ¿Por qué, más allá de proseguir con los procesos internos, que deben cumplir requisitos y tiempos legales, como decisión política que bien puede tomarse, no se abre un diálogo para identificar las coincidencias respecto a lo que debe hacerse hacia adelante? ¿Por qué no se empieza, al interior de cada partido, con la identificación de las visiones que comparten quienes hoy aglutinan simpatías distintas? ¿Por qué no pensar que propuestas que concentren coincidencias puedan alcanzar el respaldo de mayorías ciudadanas y por qué no pensar que pueda establecerse un compromiso común de partidos y candidatos presidenciales para llevar a cabo, en los próximos seis años, aquello que se comparte, con el impulso y el esfuerzo común de todos aquellos que coinciden?
Belisario Domínguez médico, humanista, fundador de los periódicos "Chiapas" y "El Vate", en los que lleva a cabo una periodismo combativo en defensa de su Estado, fundador del Club Democrático de Comitán y crítico de la dictadura porfiriana, Presidente Municipal de Comitán, Senador suplente y Senador en funciones, representando a su Estado natal con gallardía y valor civil, fue en todos los tiempos y en todas sus actividades hombre de una sola línea, congruente en sus ideas, discurso y conducta, que a todo antepuso el respeto a la palabra empeñada y el cumplimiento del deber. Este ejemplo, que hoy recordamos, reconocemos y exaltamos en el Senado de la República, nos obliga a actuar en consecuencia.
27 de octubre de 2011, Xicoténcatl
Conoce la trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas. Gráfico animado.
Publicado el 06:07 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Rijoso, envalentonado, odiado por los funcionarios y sectores panistas. Siempre aplaudido o abucheado. Con el discurso extremo a flor de boca y el desprecio constante a la Presidencia y a su gabinete, el diputado federal del PT Gerardo Fernández Noroña ahora señorea en las redes sociales. Aquí algunos de sus momentos más polémicos en la Cámara de Diputados.
Secretario del Trabajo, Javier Lozano
Diputado del PAN Leoncio Morán
Genaro García Luna, Secretario de Seguridad
Ernesto Cordero, cuando era Secretario de Hacienda
Juan Molinar Horcasitas, cuando era Secretario de Comunicaciones y Transportes
Sin embargo, a Fernández Noroña también se le ha aparecido el diablo
Publicado el 08:29 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Esta es la última columna de Miguel Ángel Granados Chapa. Un adiós con convicción:
PLAZA PÚBLICA / De coalición a coalición
Por Miguel Ángel Granados Chapa.
(14-Oct-2011).- Es preciso eliminar la confusión posible entre una coalición electoral, figura jurídica ya existente en nuestro derecho, y la propuesta en curso de integrar gobiernos de coalición. Ambas, por supuesto, demandan la integración de voluntades partidarias. Pero su propósito es diferente. En la alianza electoral se trata de triunfar en comicios, y si bien suele pactarse un programa de gobierno, de que se le incumpla no necesariamente se siguen consecuencias para la gobernabilidad. Es conveniente hablar de esa primera significación, porque aunque sean pocos y luzcan trasnochados, aun hay quienes hablan de la unión de PAN y el PRD para evitar la victoria priista el año próximo. Pero no es tal coalición de la que hablamos ahora, sino de una reforma constitucional iniciada por el senador Manlio Fabio Beltrones para introducir el gobierno de coalición, que puede configurarse aun entre partidos que hayan contendido abiertamente en las elecciones previas.
El fin principal de esta innovación es garantizar los acuerdos entre partidos conforme a programas y responsabilidades compartidos. También se procura evitar los intentos casuísticos de consenso, que se cumplen parcialmente y por lo mismo suelen fracasar, amén de generar entre las partes incriminaciones. Acuerdos a medias, o desacuerdos francos dejan un poso de resentimiento entre los ciudadanos, una sensación de que la democracia práctica, la que conduce a resultados, es imposible.
No son ésas necesariamente las bases de que parte la iniciativa de Beltrones pero sí sus consecuencias. Nadie es tan ingenuo para ignorar que el dirigente senatorial camina en dos sendas cuya meta es la Presidencia de la República. Lo hace con andar acompasado. Presentó el 14 de septiembre el proyecto de reforma constitucional de que hablamos y lo ha ido rodeando de apoyos, procedentes de partidos y personas entre los cuales la iniciativa se aprecia en sus propios méritos. Consiguió el apoyo de los líderes de las fracciones a las que, como presidente de la Junta de Coordinación Política o de la Mesa Directiva del Senado, ha encabezado por más de cuatro años. Es menos afortunada la suerte de su proyecto en la Cámara de Diputados, donde proliferan los partidarios de Enrique Peña Nieto, capaces de ver sólo pasos de Beltrones hacia la candidatura presidencial y no el empuje de un dirigente legislativo que, amén de su destino personal, se halla en la ocasión de echar adelante reformas estructurales que favorezcan el desarrollo y la democracia.
Con suertes distintas, Beltrones ha impulsado reformas constitucionales de enorme alcance o que quedaron como meras trochas que hay que despejar para transitar sobre ellas. La reforma constitucional en materia electoral transformó a profundidad el sistema de medios de comunicación en esa materia. Si bien sus habilidades políticas y un adecuado ejercicio de la oportunidad le evitaron pagar el alto costo de un conjunto de medidas que aun lastiman a profundidad a los concesionarios de radio y televisión, lo cierto es que tuvo el valor y la audacia para hacer saber a los dueños de esos poderes fácticos que es posible enfrentar desde los poderes institucionales que no son, como algunos miembros de la CIRT suponen, propiedad particular suya, sino bienes de la nación.
Pretendió también Beltrones, esta vez sin resultado alguno, una reforma hacendaria que abarque todos los recursos del Estado, y ejerza la autoridad del Estado sobre los ingresos y el gasto público. En este caso pudo más el coyunturalismo preelectoral y la propuesta se atoró en los lodazales del interés partidario interno del PRI (como ha ocurrido con la reelección de legisladores) y con ello se evitó la libre conjunción de intereses partidarios y los de parcelas extensas de ciudadanos.
Tras el avance parlamentario de su iniciativa, Beltrones ha conseguido el apoyo de un grupo relevante de la sociedad civil, que la resumieron y ofrecieron sustento relevante en un texto titulado "Democracia constitucional". Son cuarenta y seis los firmantes y es imposible darles aquí espacio a todos sus nombres. Incluyen militantes políticos (sólo unos cuantos del PRI) en receso o activos, creadores artísticos, intelectuales, investigadores, etcétera. Es posible que ninguno de ellos (salvo los senadores Pedro Joaquín y Francisco Labastida) voten por Beltrones en la elección interna o constitucional, porque es remoto el progreso del ex gobernador de Sonora en esa ruta. Pero con su iniciativa buscan impulsar esa posibilidad y contribuir a mitigar las lastimosas condiciones de vida de nuestro país.
Casi nadie entre los firmantes, y por supuesto entre los mexicanos todos, puede negar la terrible situación en que nos hallamos envueltos: la inequidad social, la pobreza, la incontenible violencia criminal, la corrupción que tantos beneficiarios genera, la lenidad recíproca, unos peores que otros, la desesperanza social. Todos esos factores, y otros que omito involuntariamente pero que actúan en conjunto, forman un cambalache como esa masa maloliente a la que cantó Enrique Santos Discépolo en la Argentina de 1945.
Con todo, pudo cantarle. Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Sé que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete.
Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós.
Publicado el 06:40 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
En 2012, habrá elecciones federales, en las que se elegirá un Presidente de la República, 500 diputados federales y 128 senadores. Además, 15 estados tendrán elecciones locales, en las que se elegirán 6 Gobernadores, 1 Jefe de Gobierno, 519 diputados locales, 870 ayuntamientos y 16 jefes delegacionales. Todas las elecciones se realizarán el 1 de julio de 2012, con excepción de la de Gobernador de Chiapas, que será el 19 de agosto.
Elecciones federales
1 Presidente de la República
500 diputados (300 mayoría relativa y 200 plurinominales)
128 senadores (64 mayoría relativa, 32 de primera minoría y 32 plurinominales)
Elecciones estatales
Campeche
35 diputados (21 de mayoría y 14 plurinominales)
11 ayuntamientos
Chiapas
1 Gobernador
40 diputados (24 de mayoría y 16 plurinominales)
118 ayuntamientos
Colima
25 diputados (15 de mayoría y 9 plurinominales)
10 ayuntamientos
Distrito Federal
1 Jefe de Gobierno
66 diputados (40 de mayoría y 26 plurinominales)
16 delegaciones
Estado de México
75 diputados (45 de mayoría y 30 plurinominales)
125 ayuntamientos
Guanajuato
1 Gobernador
36 diputados (22 de mayoría y 14 plurinominales)
46 ayuntamientos
Guerrero
46 diputados (28 de mayoría y 18 plurinominales)
81 ayuntamientos
Jalisco
1 Gobernador
39 diputados (20 de mayoría y 19 plurinominales)
125 ayuntamientos
Morelos
1 Gobernador
30 diputados (18 de mayoría y 12 plurinominales)
33 ayuntamientos
Nuevo León
42 diputados (26 de mayoría y hasta 16 plurinominales)
51 ayuntamientos
Querétaro
25 diputados (15 de mayoría y 10 plurinominales)
18 ayuntamientos
San Luis Potosí
27 diputados (15 de mayoría y hasta 12 plurinominales)
58 ayuntamientos
Sonora
33 diputados (21 de mayoría y hasta 12 plurinominales)
72 ayuntamientos
Tabasco
1 Gobernador
35 diputados (21 de mayoría y 14 plurinominales)
17 ayuntamientos
Yucatán
1 Gobernador
25 diputados (15 de mayoría y 10 plurinominales)
105 ayuntamientos
Publicado el 06:25 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
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Publicado el 08:57 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Andrés Manuel López Obrador, al constituir el Movimiento de Regeneración Nacional como asociación civil, nombró un Comité Ejecutivo, que tiene la siguiente integración:
María Luisa Albores Rescate al Campo y Soberanía Alimentaria.
Originaria de Ocosingo, Chiapas; ingeniera agrónoma, egresada de la Universidad de Chapingo, con especialidad en producción orgánica.
Luisa María Alcalde Luján Jóvenes y Estudiantes
Abogada, egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM.
René Drucker Ciencia y Tecnología
Investigador emérito del Instituto de Fisiología de la UNAM y premio nacional de Ciencias y Artes.
Genaro Góngora Pimentel Justicia, Legalidad y Gobierno
Ministro en retiro y ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Javier Jiménez Espriú Infraestructura, Obras y Servicios y Sector Energético
Ingeniero mecánico electricista, ha sido director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y subsecretario de comunicaciones y desarrollo tecnológico de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, subdirector comercial de Pemex y director general de la Compañía Mexicana de Aviación.
María Antonieta Laso López Mujeres y Clases Medias
Originaria de Hermosillo, Sonora; médico cirujano y empresaria.
Elena Poniatowska Arte y Cultura
Escritora mexicana.
Jesús Ramírez Cuevas Difusión de Ideas y Formación Política
Politólogo, periodista y director del Periódico Regeneración.
Rogelio Ramírez de la O Nueva Economía
Licenciado en economía por la UNAM y el primer mexicano doctorado en economía por la Universidad de Cambridge, Inglaterra.
Octavio Romero Oropeza Organización Ciudadana para el Cambio Verdadero
Originario de Tabasco, es ingeniero agrónomo por la Universidad de Chapingo, ex oficial mayor del Gobierno del Distrito Federal.
Claudia Sheinbaum Pardo Medio Ambiente y Defensa del Patrimonio Nacional
Doctora en Ingeniería Energética por la UNAM y ex secretaria de Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal.
Raquel Sosa Elízaga Educación y Estado de Bienestar
Socióloga y doctora en Historia de la UNAM y ex secretaria de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal.
Salvador Torres Cooperativismo y Movimientos Sociales
Originario de Hidalgo, economista por la UNAM y administrador público con especialidad en finanzas, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Pascual.
Fernando Turner Política Antimonopolio y Sector Empresarial
Empresario de Monterrey, Nuevo León, maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard. Ha sido tesorero en Altos Hornos de México y director en Alfa. Es presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes.
Silvia Valle Tepátl Justicia y Pueblos Indígenas
Originaria de Pahuatlán, Puebla, maestra rural, indígena otomí.
Héctor Vasconcelos Mexicanos en el Extranjero y Relaciones Exteriores
Doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por las universidad de Harvard, Oxford y Cambridge, diplomático e hijo del maestro José Vasconcelos.
César Yáñez Centeno Cabrera Vocero y Comunicación Social
Originario de Colima, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana, ex director general de comunicación social del Gobierno del Distrito Federal.
Consejo consultivo:
Gilda María Aké
Federico Arreola
Armando Bartra
Bernardo Bátiz
José Eduardo Beltrán
Jaime Cárdenas
Margarita Castillejos
Itzel Chávez Arriaga
Luciano Concheiro
Rolando Cordera
Arnaldo Córdova
Socorro Díaz
Agustín Díaz Lastra
Héctor Díaz Polanco
Alfonso Durazo
Laura Esquivel
Víctor Flores Olea
Luis Javier Garrido
Antonio Gershenson
Juanita Gómez
Janet González
Enrique González Pedrero
Laura Gutiérrez López
Hugo Gutiérrez Vega
Rubí Guzmán Arrieta
Adolfo Hellmund
Dolores Heredia
David Ibarra
Alfredo Jaliffe
Asa Cristina Laurel
Enrique Dussel
Luis Linares Zapata
Esperanza Lira
Bertha Luján Uranga
Bertha Maldonado
Luis Mandoki
Laura Manjarrez
José Luis Marín
Mily Martínez Galindo
Ignacio Marván
Ricardo Monreal
Blanca Montoya
Roberto Morales
Regina Moreno Vargas
Jorge Eduardo Navarrete
María Elda Nevares Flores
María de la Luz Núñez
Candelaria Ochoa Ávalos
Amalia Ochoa Hernández
Patricia Ortiz
Ethelberto Ortiz
Luisa Paré
Jennifer Cristel Parra
Juan José Paullada
Carlos Payán Velver
Carlos Pellicer
Gabriela Peña Chacón
Martha Pérez Bejarano
José María Pérez Gay
Jazmín Reyes del Moral
Jesusa Rodríguez
Olivia Rodríguez
Octavio Rodríguez Araujo
Ida Rodríguez Prampolini
Lilia Rossbach
Consuelo Sánchez
Marisol Sánchez Navarro
Adolfo Sánchez Rebolledo
Irma Eréndira Sandoval
Layda Sansores
Julio Scherer Ibarra
Rafael Segovia
Bernardo Segura
Enrique Semo Calev
Raquel Serur
María Sierra Damián
Víctor Suárez
Paco Ignacio Taibo II
Carlos Tello
Víctor Manuel Toledo
Margarita Valdés
Rosario Ibarra
Emiliano Zapata
Alfredo Zurdo Ortiz
Publicado el 03:09 p.m. | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
