-How may I help you?- dijo en cuanto entré por la puerta.
Esta era la décima agencia que visitaba en un día.
El mundo de las concesionarias en Estados Unidos es escabroso.
Mas que negocios establecidos, parecen mafias.
Engaños, estrategias.
-Please sit down-
Después de un día de entrenamiento intensivo, dominaba la dinámica, la farsa.
Me senté frente al vendedor a la expectativa de cualquier truco.
Mis dientes se preparaban como los de Mike Tyson para arrancarle la oreja.
Me encontraba molesto, y en efecto, el vendedor no era el culpable, sino la forma en que son amaestrados.
Horas de lidiar con hordas de lobos rapaces, me habían exasperado.
Empezamos a hablar.
De reojo veía y escuchaba a una señora discutiendo.
-Usted me dijo que iban a ser $1,500 dólares menos. ¿Por qué me hace esto?-
A mi derecha, un cubano, se quejaba del servicio.
-K bola, asere, nadie me hace caso-
El haitiano con un inglés salpicado de francés, intentaba venderme el coche.
¿How much is this car? pregunté.
-Are you ready to make an offer?-
-Sir, I havent even looked at the car-
La gota de sudor producto del encabronamiento me resbalaba por los sesos.
El pésimo inglés con el que hablaba y la frustración de sentirme rodeado de buitres, me había convertido en un silencioso energúmeno.
-If I give you the right number, will you take it now?-
-Have you looked at other cars today?
-Are you willing to give a deposit before we finish talking?
-How much did you say you saw it online?-
Ya ni siquiera lo escuchaba, lo observaba fijamente.
Hablamos diez minutos más.
Intempestivamente la situación me pareció insoportable.
-I don´t speak English, I rather speak with someone in Spanish-
Su respuesta fue lógica:
-Sir, you have been speaking in English with me for the past 10 minutes, your English is perfect, better than mine-
-Please get me someone else- dije.
En la noche antes de dormir, el haitiano aterrizó en mi recuerdo, y se asiló en mi conciencia.
¿Cómo lo habré hecho sentir?
La persona más desarrollada es aquella que puede ponerse en el lugar del mayor número de personas. Ken Wilber.


La conciencia siempre presente.
Publicado por: Eloise | 21 agosto 2011 en 11:08 p.m.
Ya ves chamaquito por cabron!
Publicado por: La Mamá del haitiano. | 22 agosto 2011 en 05:59 p.m.