El tiempo se va a la velocidad del amanecer.
Hoy vi uno.
Mis pensamientos en olas.
Arena, mi ser.
Corazón unido con espacio, todo.
Tu naturaleza y la naturaleza entera del universo son la misma cosa: indescriptible, pero eternamente presente.
Un hombre con cara ensayada miraba hacia la cámara en el instante que la existencia renacía.
Deja de analizar, de dividir, de hacer distinciones entre una cosa y otra.
Una mujer trotaba salpicando de espuma y carcajadas al perro que la perseguía.
Sé simplemente consciente de la unidad de las cosas.
Jack, militarmente estudiaba el perímetro.
Respiraba como si hoy fuera el final.
Galopaba con otro ser igual a él.
Terremoto vivo de emoción.
El siente luego existe.
Aves volaban teledirigidas.
El vértigo me envolvió.
En la mente millones de pensamientos, frecuentemente repetitivos, unos buenos, otros no tanto.
Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos, dijo un ser humano, igual a ti.
Constantemente pensando, planeando, imaginando, creando, soñando.
La existencia es sólo un pensamiento, escuché por los oídos a un científico.
Sin embargo todo se siente muy real, de vida o muerte.
Tenia expectativa por ver el amanecer.
Google me informó con exactitud la hora en que amanecería, latitud Atlántica.
Me fui a esperar al sol nacer.
Naces solo y te mueres solo, recordé que Héctor me dijo hace días por teléfono.
Bueno y malo, yo y los otros, vida y muerte: ¿Por qué afirmas estos conceptos? ¿Por qué los niegas?
Hacer cualquiera de estas dos cosas es ejercitar la mente, y el ser integral sabe que las manipulaciones de la mente son sueños, espejismos y sombras.
Mientras el sol nacía, vigilé el horizonte; en cualquier momento de la oscuridad podría salir un jinete en cuatrimoto con multa en mano: What are you doing with your dog on the beach and without a leash?
¡Jack, escóndete! ¡Ven acá! hubo un momento que como las monjas austriacas lo oculté para que corriera con la suerte de la familia Von Trapp.
No pasó nada.
La neura, ya la conocen.
Pensamientos constantes, entre una cosa y otra.
¿Y aquí, cuándo?
La mente se desespera por fijar el río en un lugar: poseída por las ideas del pasado, preocupada por las imágenes del futuro, pasa por alto la simple verdad del momento.
Recosté la cabeza en mineral.
Polvo: lo que somos.
Fuego molido.
Constelaciones unidas.
Planetas, pájaros, humanos.
Suspendidos todos en el espacio diminuto de una galaxia.
¿Qué debemos entender los aliens de nuestra civilización?
Porque con el tiempo nos estudiaran como el infinito de siempre; todos parte de este pensamiento ininteligible.
PEDAZOS DE LUZ.
Sí, pero yo me siento real.
Yo existo.
¡Suéltate!
¡No! Yo controlo el universo.
El ego es un mono que salta a través de la selva: totalmente fascinado por el reino de los sentidos, cambia de un deseo a otro, de un conflicto a otro, de una idea centrada en sí misma a la siguiente.
Oscuridad lunática, iluminaba.
Cuando te das cuenta de que algo que haces a otro es algo que te haces a ti mismo, has entendido la gran verdad.
Por lo general, el prójimo nos importa poco.
Podríamos hacer mucho mas.
Practicando la bondad y la generosidad, tu vida se armoniza de manera natural.
Ráfagas galácticas patinaban por el cielo.
Respiré, intenté.
¿Por qué no amanecerá?
Eres el dueño de tu vida y de tu muerte. Lo que haces es lo que eres.
Naranja mortal invadió el espacio.
El sol nace por nosotros.
Texto intercalado: Lao Tzu.


Me gusta lo que escribes y como lo escribes!!!
Somos lo que pensamos, y yo añadiria aqui, tambien lo que escribimos...
Publicado por: Samuela camacho | 11 septiembre 2011 en 10:05 p.m.
Y amanecio dentro de ti tambien!!!
Publicado por: alex | 12 septiembre 2011 en 04:54 p.m.