Entré a hotmail.
Busqué el email.
Un año pasó desde que me los hice.
La última vez pagué $470 dólares.
Investigando encontré un laboratorio que los hace gratis.
La página indicaba que los días martes y miércoles, de 5:00 a 7:00 PM dentro del Jackson North Hospital, el AHF Wellness Center, atendía sin costo alguno.
Desde que amanecí estaba impaciente.
Los nervios me acompañaron en la regadera.
No tengo nada que temer, repetía.
Siempre he sido responsable, decretaba.
Mientras tomaba mi licuado, recordé que los sacerdotes del colegio decían:
La única manera de no embarazar a nadie, o de contraer enfermedades es la abstinencia.
Sí, tienen razón, sin embargo practicarla es poco realista.
El sexo es parte de nuestra naturaleza.
El instinto te arrastra como la ola al velero.
First come first served, decía una de las indicaciones en la página.
Decidí llegar temprano.
Aguacero de recuerdos mojaban la memoria durante el trayecto al hospital.
Estas bien de todo, cantaba como un mantra.
La posibilidad de ver mi salud amenazada el penúltimo día del verano me resultaba insoportable.
Llegué al hospital.
Entré al primer edificio.
Subí al segundo piso.
Caminé con tragedias griegas deambulando por las neuronas.
Suite 208.
Entré al laboratorio.
Me acerqué a la ventanilla cerrada y toqué como el lobo feroz la casa de la abuelita.
-Hi, I´m here to get tested-
-Yes, please sit down and wait-
Miré el reloj, faltaba más de una hora.
Sentí el aire acondicionado helado en la nunca.
Saqué Tokio Blues de Murakami.
Quería que el tiempo corriera como acostumbra, pero esa tarde fue lento, como el caracol que pisé sin querer al salir por la mañana.
Enfrente de mí, había una mesa, con folletos y una canasta repleta de condones, de los MAGNUM EXTRA LARGE, me quise levantar para tomar algunos, pero lo postergué.
Las fatídicas noticias del televisor me catapultaron la agrura que ni el Omeprazol pudo contener.
Intenté retomar la lectura.
Por minutos me adentré en la estación japonesa hasta que intempestivamente fui aterrorizado por la mujer que sentada a mi derecha se abalanzó como piraña por los dulces de una piñata. La gordita, capturó no uno, ni dos, tampoco cinco, sino que se empacó todos los EXTRA LARGE.
Vieja maleducada, pensé.
Me ardí porque se los llevó todos.
Mínimo dejas uno.
Sir, please fill this out.
Me dieron las formas a llenar.
Nombre, dirección, contraseña, edad.
Decenas de pacientes empezaron a llegar.
A la gorra no hay quien corra.
Las caras de la concurrencia eran parecidas a la mía.
¿Qué habrá hecho esa güerita?
¿En dónde se habrá metido el negro?
¿A esa edad tienen sexo todavía?
Todos los que estábamos ahí, sabíamos que era por la misma razón.
Este laboratorio no hace análisis de otras enfermedades que no tengan que ver con transmisión sexual.
Alonso Castillo, please come in.
Llegó el momento.
Caminé por el purgatorio hacia un cuarto iluminado.
Sit down.
Me hizo muchas preguntas.
Saltó de mis hábitos sexuales, a la frecuencia, a la fidelidad, al uso de drogas.
¿Tiene algún síntoma?
No.
¿Por qué está aquí entonces?
Revisión anual.
¿Ha tenido sexo sin protección?
No.
¿Ha recibido sexo oral sin protección?
Si.
Le haremos análisis de las enfermedades de transmisión sexual más comunes.
Sífilis, Clamidia, Gonorrea, y VIH.
El resultado del VIH se lo daremos en media hora, los demás tendrá que llamar en siete días y dar la contraseña que escribió en su cuestionario para que se los entreguen.
Tomó una especie de rectángulo diminuto y me engrapó el dedo, tuve un ardor intenso.
Gota espesa roja brotó e inmediatamente la aspiró un contendedor.
Recordé que soy un manantial de sangre.
Dejó el contendor en el escritorio y seguimos con el interminable cuestionario
Por momentos no sabía si el tipo era un morboso y quería averiguar todos los detalles de mi vida.
¿Paga por sexo?
¿Sexo con mujeres, hombres, o ambos?
¿Con cuántas personas ha tenido relaciones sexuales el último año?
¿Alguna secreción?
¿Ardor al ir al baño?
¿Sabía usted que hay una epidemia en Florida de clamidia y gonorrea?
Tragué saliva.
Me habló del virus del papiloma humano; el herpes genital, y el bellísimo chancro.
No se ustedes, pero tan solo escuchar la nomenclatura de las enfermedades de transmisión sexual me ocasiona una incisión en el miocardio.
La connotación sexual es terrible. El estigma peor.
¿Será la culpa que nos implantaron hasta la médula?
De reojo observaba un poster con cientos de penes cubiertos con hongos muy parecidos a las casas de los pitufos.
Me enteré que la clamidia y la gonorrea, se pueden transmitir tan sólo por besar.
El contacto de dos lenguas suculentas es suficiente para contraer las bacterias.
Basta con que te toquen para poder infectarte de sífilis.
Si usted llegara a tener cualquiera de las enfermedades curables le proporcionaremos un antibiótico y una inyección.
Se dirigió hacia la mesa, tomó mi primera muestra de sangre, la observó y dijo: el resultado es NON REACTIVE, no tiene que preocuparse, usted es VIH negativo.
Ahora le sacarán sangre del brazo para las otras pruebas, también necesitaremos una muestra de orina, y le introducirán un Q tip por la boca para hacer un cultivo.
Tubos transparentes se pintaban de lo que me compone.
-Call us on tuesday to get your results-
-I will, thank you-
Salí a una recepción que más que laboratorio parecía discoteca.
Me pareció excelente el servicio.
Admirable que existan organizaciones que les importe más la salud que el dinero.
Las estadísticas de enfermedades de transmisión sexual crecen sin precedentes.
La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 370 millones de personas son contagiadas anualmente por alguna ETS curable.
¿Preferible no saber que enfrentar?
El martes, llamaré y daré mi contraseña.


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