En los próximos 60 días, la radio y televisión transmitirán 5 MILLONES DE SPOTS de precandidatos y partidos que compiten en las elecciones federales.
Si observamos, por una parte, lo que expresan los posibles candidatos y, por la otra, quienes los acompañan, el panorama es deplorable.
Cómo puede un ciudadano decidir, si lo que ve, oye, y lee, es que los acólitos que envuelven a los candidatos presidenciales son primos hermanos de Don Corleone.
Candidatos presidenciales rodeados de personas monumentalmente ricas, al amparo del poder, que con toda desfachatez aparecen en los estrados detrás de los candidatos, expectorando como buitres.
Al mismo tiempo observamos la lucha por la consecución de los puestos legislativos, vistos los enormes y desproporcionados beneficios de estas personas, que, con pocas excepciones, buscan satisfacer sólo sus intereses personales.
Gobernantes que se han enriquecido con los cargos públicos, que, posiblemente, han entrado, en algunos casos, en contubernio con criminales, y que han endeudado las instituciones a las que supuestamente han servido.
Cómo puede un ciudadano creer en los candidatos, si sus acompañantes, meses o años atrás, han sido señalados como delincuentes. Todos hemos sido testigos de los videos y grabaciones que demuestran lo que son.
No es posible que los candidatos aspiren a ser presidente con estos “amigos”. Ni tampoco repitiendo que harán lo mismo que su antecesor, cuando es notorio el fracaso de casi todas las políticas inmediatas, señaladamente la de seguridad. "Quiero algún día ser como usted señor presidente", le dijo Roberto Gil Zuarth a Felipe Calderón. ¿De verdad? Mucha razón tiene Alejandro Jodorowsky al decir que: “lamiendo culos, sólo encontrarás pedos.”
Servidores públicos que regresan del pasado, expertos en el usufructo del poder; que se han vinculado con el crimen; que han recibido sobornos a la vista de todos; que han inclinado los resultados de las elecciones; que repiten que harán lo mismo que su jefe; que han endeudado a los estados; que en un par de meses, se convierten en millonarios, eso sí, envueltos con la bandera nacional, y comprometidos con el bien de México, cuando en realidad son mafiosos profesionales.
Apelo a su conciencia, que por más muerta que la tengan, no puede ser inmune ante el naufragio de un país.
¿De qué estan hechos? 52 millones de pobres; República sin ilusiones.
Candidatos a la presidencia: ¿Quieren ser presidente?, escóltense de personas honorables. No es posible que “por sumar votos” se hagan seguir de estas personas, incluso, entregándoles por adelantado puestos políticos.
Señores candidatos, no se amparen con ladrones, Si ustedes quieren que “confiemos” y les demos el voto, deslíguense de ellos.
¿Serán suficientes 5 MILLONES de SPOTS para hipnotizar, seducir y engañar a la psique mexicana?


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