En México, en los últimos años, viene operando la más cruda de las realidades y aspectos del capitalismo, que ni siquiera en otros países, que conjeturan con orgullo, serlo, se da con tanto cinismo y eficacia.
Una economía de libre mercado controlada, acotada, en Estados Unidos, y desbordada en México, que no aplica los mecanismos regulatorios, como ha podido verse en los recientes sucesos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, que coloca a los habitantes en manos de las grandes corporaciones.
La gran mayoría de los mexicanos (99%) subyugados por la parte más cruel del capitalismo: su rapaz predominio: como no lo están los norteamericanos, aquí en el propio Estados Unidos, en donde los monopolios y la dureza de la exacción del dinero a los habitantes, no es tan severa como en México, a quienes se ha dejado de salvaguardar, abandonándolos a merced de los intereses de las corporaciones grandes o pequeñas.
Alimentados, sin descanso, con los anuncios comerciales excesivos en los cines: antes de que empiece la película ya nos vendieron el celular, la camioneta, la cerveza, la pastilla que en segundos expulsará del cuerpo la grasa resbalosa de las palomitas; mientras que aquí te ponen uno o dos.
El ametralle en México es insuperable, cascadas publicitarias que vemos por la televisión, en las carreteras, en los Sabritones de Panchito, en globos telederigidos, en la puerta de la Iglesia.
El altísimo precio del servicio de estacionamiento en los centros comerciales, al igual que en los hospitales, cuando deberían de ser un prestación gratuita; como sí lo son aquí. O, unos cuantos kilómetros de carretera a precios exorbitantes, que además tiene hoyos que parecen cráteres.
Costos de medicinas que hacen que sólo los ricos puedan sobrevivir, los jodidos a la tumba.
-¡Ayúdeme! Me estoy desangrando.
-¿Cuál será su forma de pago?
Enriquecimientos inexplicables de servidores públicos, incluso contubernio con el crimen organizado, sin que se haga nada; renta de la vía pública con fines personales y de grupo; violación evidente de los usos del suelo; comisiones bancarias altísimas; y para completar: un sistema de procuración y administración de justicia con muy escasa credibilidad en México, en comparación con uno mucho más verosímil en Estados Unidos. Si bien, ambos, muy onerosos, por abogados ávidos de fortuna.
-¿En cuánto le facturo la llamada de 15 minutos?
-$150USD-
Al parecer México ha tomado no lo bueno del sistema capitalista, sino sus aspectos más letales. La sociedad se ha vuelto en extremo individualista y materialista, sin los patrones de solidaridad y compromiso social que, si no en forma absoluta, sí existen en Estados Unidos; y sin dejar de considerar que en ambos países se requiere mayor equidad socio-económica.
Pero, en México, como señalaba, en esta semana, el Secretario General de la OCDE (sobre otro asunto) la lucha es a “cuchillada limpia”, en la que los actores monopólicos son, por supuesto, los fuertes, los “ganones” en deterioro de los ciudadanos, a la deriva sin la protección del Estado.
La lucha del más fuerte, la supervivencia del más “apto”, el "sálvese quien pueda", sentencias del México actual.


No es México, es el mundo entero.
Publicado por: Stella | 29 enero 2012 en 11:06 a.m.
Manlio Fabio Beltrones, coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado, acusó que las decisiones en el sector de las telecomunicaciones se toman de manera discrecional, sin certeza jurídica y sin orden.
En medio de la polémica por la fusión de Televisa y Grupo Salinas, a través de Iusacell, el legislador federal hizo un llamado a que prevalezca el interés público en todas las determinaciones de los órganos reguladores en materia económica.
"Ante la incertidumbre jurídica que ha generado el proceso de toma de decisiones en los órganos de regulación económica vinculados con el sector de telecomunicaciones, hago un llamado a que prevalezca el interés público y se aceleren las reformas que garantizarán transparencia y visión de Estado en estas decisiones", dijo.
"La discrecionalidad, la falta de certeza jurídica y el desorden no deben seguir dañando el quehacer de los órganos reguladores, porque ello se presta para conflictos de interés e imponer criterios políticos".
Según Beltrones, tanto en el caso de la Comisión Federal de Competencia (CFC) como en el de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) deben existir resoluciones estratégicas para crear mercados competitivos e impulsar el acceso a las tecnologías digitales, así como para recuperar el crecimiento económico sostenido.
El priista consideró que de no tomarse en cuenta el interés público se podrán ver afectadas las decisiones de inversión y las oportunidades de innovación tecnológica y de acceso masivo a la sociedad del conocimiento.
"México no debe seguir en el letargo ante la velocidad del cambio tecnológico global", expresó.
El ex aspirante presidencial insistió en la urgencia de que los órganos reguladores cuenten con una autonomía real, ya que de lo contrario, sus facultades seguirán limitadas.
Beltrones afirmó que es indispensable contar con tribunales especializados en materia de competencia, que acerquen a México a las mejores prácticas internacionales.
El político sonorense criticó que la situación actual impida al País la incorporación del sistema educativo a la alfabetización digital, mantenga una oferta televisiva restringida, y en desventaja frente a los países que ya han realizado la transición a la TV digital, lo que se traduce en altos precios para el consumidor.
"Falta mucho por hacer para alcanzar un sector de telecomunicaciones moderno y competitivo, y el primer paso que debe darse es concluir el proceso legislativo relativo a la ratificación de los comisionados de la CFC, la Cofetel y la Comisión Reguladora de Energía por parte del Senado de la República", agregó. Reforma, 29/01/12
Publicado por: Cristina Eulalia | 29 enero 2012 en 01:55 p.m.
a paulatina privatización de los servicios públicos por la vía de incrementar su costo es uno de tantos agravantes en contra de la sociedad en su conjunto, pero básicamente de aquellos que se encuentran en los escalones más bajos de ingreso y, por supuesto, de los desempleados. El comentario viene al caso por dos hechos aparentemente disímbolos: el marco de la campaña por la candidatura republicana y el estreno de la película La dama de hierro, en la que Meryl Streep realiza una espléndida personificación de Margaret Thatcher. Es una lástima que la película haya desperdiciado la oportunidad para dar cuenta de algunas de las razones de fondo del cómo la señora Thatcher sentó las bases para que el Estado abdicara en su obligación de promover el estado de bienestar. Ella en Inglaterra y Reagan en Estados Unidos fueron artífices en la creación de una generación de políticos, economistas y sociólogos cuya misión fundamental ha sido eliminar la asistencia pública a la sociedad. Su expresión “no hay tal cosa como la sociedad”, podría ser uno de los enunciados de campaña de cualquiera de los precandidatos a la Presidencia por el Partido Republicano. Es más, ella misma se mostraría sorprendida por la desnaturalización conceptual de la sociedad en el discurso de esta generación de políticos conservadores...Arturo Balderas Rodríguez, 30 DE ENERO 2012, La Jornada.
Publicado por: Bernardo | 30 enero 2012 en 09:46 a.m.
Tu eres de los que disfrutas y vives como marques.
Publicado por: Mirta | 30 enero 2012 en 12:30 p.m.