Somos el país de la telenovela.
Rosa Salvaje, traducida en más idiomas que la Biblia.
El escritor venezolano Alberto Barrera Tyska, en su novela Rating (Anagrama) plantea: ¿hasta dónde está dispuesta a llegar la televisión en su desesperada búsqueda de audiencia?
"La novela ofrece una mirada crítica y compleja sobre la televisión, al tiempo que desnuda los procedimientos internos de la telenovela, una industria que es responsable de la educación sentimental de un continente y que ha hecho de la cursilería un producto de exportación."
Resbalosa ¿Yo? Zorra es la que se casa por dinero, yo me casé por amor.
Desde 1958 en el que se inician las telenovelas en México, han transcurrido 54 años. Durante este medio siglo han sido instrumento de educación y cultura en todo el territorio nacional.
Tú eres una Pérez, mientras que yo soy una Montesinos del Valle, tengo apellido, clase, dinero, poder, cosas que nunca tendrás María Guadalupe.
Parte de la uniformidad en el habla y el lenguaje, las costumbres, así como la apreciación de la realidad de millones de mexicanos es producto de las telenovelas y noticieros.
Juro que Armando Emiliano del Solar, será mío, y cuando lo sea, le quitaré hasta el último peso.
La escuela ha jugado un papel importante, pero influido monumentalmente por los contenidos de la televisión.
Doctor Rúgeles de los Olivos, estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario con tal de que usted falsifique las pruebas de ADN y haga creer que Víctor Esteban es el verdadero padre.
Las telenovelas y sus hermanos gemelos: los “Reality show” han hecho que la educación escolar vaya en picada.
Aunque yo sea sólo una campesina, te amo por quien eres, no por tu dinero.
Estados Unidos no se salva, aquí los heroínas actuales son las prostitutas millonarias.
Así, los mexicanos de las últimas décadas han (hemos) sido educados y culturizados por los programas de televisión.
¡Maldita marginal! En esta vida sólo serás una muerta de hambre.
Las prácticas sociales, tales como la forma de hablar, nuevas palabras, comportamientos públicos y privados, concepción de la realidad nacional y mundial, formas de vestir, formas de ser, son, en gran medida, resultado de 54 años de educación televisiva.
En esta casa no eres más que una gata inmunda. Yo soy la señora, que te quede claro.
El común denominador de las telenovelas es el sufrimiento, con trama y final por todos conocidos.
Mónica, no está muerta, Mónica está viva, ¡Mónica soy yo!
El México actual es la mixtura de la (mala o buena) educación escolar, y los intereses comerciales de la televisión.
Métete en su cama, y cuando despierte, no se acordará de nada, para eso tú ya habrás hecho todo el trabajito: un heredero.
Hoy somos el resultado de la combinación de la escuela y la televisión.
¡No vuelvas a tocarme! ¿Qué no ves que me dejas impregnado con tu maldito olor a pobre?
Por ello, es fundamental, una educación, además de la indispensable mejoría de la escolar, la de la televisión abierta, por medio de más grupos de empresas, así como la creación una televisión pública del tipo de la BBC del Reino Unido.
Cadena autónoma de servicio público que debe quedar establecido en la Constitución Política de México, para darle carácter estatal, y no sexenal; y mediante los mecanismos financieros que hagan posible que los mexicanos puedan elegir entre la televisión comercial y la pública, que debe estar dirigida a la educación y cultura de los mexicanos, sin intereses comerciales, que podrán estar dentro del de las televisoras de carácter privado.
De esta forma, el Estado no dimite de sus obligaciones sociales y públicas, y deja en libertad a las empresas y a los ciudadanos de elegir los que a su interés convenga.
No te preocupes hermana, esa bastarda ilegítima, no pondrá un dedo en la fortuna de los Granados.


“…Los monopolios de televisión abierta que la OCDE olvidó.
México es un país de grandes monopolios, que da precios altísimos y servicios mediocres. Eso lo sabe y lo vive cualquier ciudadano. Lo interesante del estudio de la OCDE es que da cifras concretas que dejan helado a cualquiera, y que a la televisión privada le dedican poco espacio en comparación con Telmex
La Televisión abierta comercial está controlada por Televisa y TV Azteca. En las últimas décadas crecieron enormemente a base de un intercambio de favores con el gobierno en turno. Con el tiempo, se convirtieron en el poder fáctico más temible del país. Solo velan por sus intereses, violan la ley y chantajean a la clase política que sabe que la tele puede crear una estrella de cine la noche a la mañana, y destruir una carrera política en cuestión de horas.
El conflicto entre Telmex y el duopolio televisivo comenzó cuando Carlos Slim – que controla la mayor parte de la telefonía e internet- quiso hacer televisión de paga. TV Azteca y Televisa se opusieron y movieron todas sus piezas del ajedrez político para impedirlo.
Cuando las televisoras quisieron transmitir televisión por celulares, Slim dijo no.
La lucha entre los titanes por entrar al terreno del otro ya lleva años y se agudiza.
Slim tiene la llave de internet y las redes sociales. TV Azteca y Televisa, a los canales de cable, satelitales y al 95% de la televisión abierta. Ambas concentran el 95% de las frecuencias concesionadas. Por si fuera poco, Televisa es la mayor creadora de programas televisivos en lengua española. El pasado abril, dicha empresa anunció que compraría la mitad de las acciones de Iusacell, compañía de telefonía celular propiedad de TV Azteca. Las autoridades recibieron inmensas presiones de los dos gigantes televisivos. El duopolio esperó pacientemente a que llegara el 2012, año electoral, para poder presionar aún más a la clase política. La Comisión Federal de Competencia hizo de tripas corazón y rechazó la fusión. Sin embargo, aún falta el dictamen final.
LA OCDE RECOMENDÓ IMPULSAR NUEVAS CADENAS DE TELEVISIÓN EN MÉXICO. ÉSTA ES UNA SOLUCIÓN DE SENTIDO COMÚN PARA LOGRAR UNA PLURALIDAD EN LAS TELECOMUNICACIONES Y ROMPER CON SUS MONOPOLIOS…” 6 de febrero 2012, RNW.
Publicado por: Demetris Constantinopulus | 06 febrero 2012 en 10:57 a.m.
JAJA, literal, asi estamos educados.
Publicado por: Andrea | 06 febrero 2012 en 02:54 p.m.
Que vergüenza y que realidad, estar culturizados por productos comerciales.
Publicado por: Rilo | 07 febrero 2012 en 07:51 a.m.
Entiendo tu punto de vista, sin embargo las novelas a mi si me educaron y me dieron muchas ideas, por ejemplo, en marzo del 2010, utilize la misma tecnica de Catalina Creel al lanzar a mi marido a la alberca con una podadora electrica.
Publicado por: Adriana | 07 febrero 2012 en 08:51 a.m.
Novelas como carrusel, fueron buenas.
Publicado por: Ximena | 07 febrero 2012 en 01:47 p.m.
Felicidades Alonso, me gustó mucho la manera en que intercalaste dialogos ocurrentes de telenovela con información.
Publicado por: sanuela camacho | 08 febrero 2012 en 07:43 p.m.
Y LA GAVIOTA ONTÁ?
Publicado por: Jaime Aguilar | 15 febrero 2012 en 04:55 p.m.
Buenisimo articulo, totalmente dentro de la realidad que se vive, a traves de las telenovelas y otros programas televisivos...Saludos...Rosa:-)
Publicado por: Rosa Torres | 19 febrero 2012 en 04:20 p.m.
"...La tercera cadena que hace falta es una que ofrezca mejores contenidos, aunque no sean muy taquilleros; una especie de BBC o PBS y otras cadenas semejantes. Lo malo de estos ejemplos es que son de países donde el servicio público tiene una tradición menos mala que la nuestra. El apetito de los políticos mexicanos (inclusive rectores universitarios) por las cámaras y el micrófono es insaciable. Se ha visto en el escandaloso ejemplo de los funcionarios que otorgan recursos y concesiones a las televisoras para que les construyan una imagen de presidenciables. Y hasta en el mínimo ejemplo de Radio Universidad, puesta al servicio del narcisismo institucional con interrupciones larguísimas y autoelogios lamentables..." Gabriel Zaid, Reforma, 26 de febrero 2012
Publicado por: Lorenza | 26 febrero 2012 en 10:03 a.m.