La filósofa estadounidense Martha Nussbaum (65 años, Universidad de Nueva York; y doctora en derecho y ética en Harvard en 1975) fue distinguida hoy miércoles 16 de mayo de 2012 con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, por su contribución a las humanidades, la filosofía del derecho y de la política, así como por su concepción ética del desarrollo económico.
Premiación muy válida y relevante, para quien ha señalado como hilo conductor de su pensamiento: la vulnerabilidad humana, o la vulnerabilidad en general, y que la hace madurar sobre cómo los gobiernos pueden estimular de verdad las oportunidades humanas. Para Nussbaum, necesitamos las humanidades porque hace falta reforzar nuestra capacidad de respeto mutuo, de comprensión y de compasión.
Cita a Sócrates, de quien dice comprendió que, para que la democracia perdurara, había que capacitar a las personas para cuestionar y examinar de forma rigurosa sus propios argumentos, y sustraerlos a la retórica de los políticos; y recuerda que los griegos tuvieron que aprender a argumentar y a debatir juntos. Único modo de crear una cultura pública basada en el respeto más que en la autoridad o en la tradición.
Y manifiesta algo muy importante, sobre todo hoy que se da el debate en lo sucedido en estos días en mi casa de estudios: la Universidad Iberoamericana: sólo si la juventud entiende cómo criticar esos juicios y cómo hallar premisas correctas y argumentos válidos podrá sostener la esperanza de ejercer una ciudadanía independiente. “Si los ciudadanos no son independientes, no podemos hablar de democracia, sino, en todo caso, de alguna forma de fascismo o de totalitarismo.”
Oportuno para México, considera que la verdadera crisis que vienen sufriendo las sociedades democráticas desde hace décadas, es una crisis mundial en materia de educación, con el creciente abandono de los estudios humanísticos en los programas de los distintos niveles de enseñanza, pues las políticas estatales han favorecido la rentabilidad a corto plazo con el cultivo de capacidades utilitarias y prácticas que producen un beneficio económico directo.
Salvaguarda, Nussbaum, la jerarquía de las artes y humanidades como disciplinas transmisoras de cualidades esenciales para la vida misma de la democracia de la mano con el pensamiento crítico. “Frente a una mera educación para la renta, se precisa una educación para la democracia; sin comprensión empática del otro, no hay base para una sociedad tolerante; sin una pedagogía socrática que enseñe a argumentar, no hay discusión racional.”
La educación superior, formula Nussbaum, en consonancia con Sócrates y Séneca, debe tener por fin crear una comunidad de personas que desarrollen pensamiento crítico; la verdad más allá de las barreras de clase, género y nacionalidad, y que respeten la diversidad y la humanidad de otros.
Premio bien merecido, y pertinente para el México de estos agitados días electorales.


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