Si bien la multiculturalidad es una constante entre el personal internacional de Médicos Sin Fronteras, ver a una mexicana en Níger es un evento poco frecuente para los locales, más acostumbrados al personal europeo.
Enorme sorpresa la mía al enterarme de que México existe en el imaginario local gracias a:
b) Los mariachis
c) Marimar
Sí. Marimar... aquel culebrón protagonizado por Thalía, transmitido en Níger casi 10 años después. Traducida y doblada, fue un éxito arrollador, un evento tan importante que las mujeres dejaban de lado sus actividades diarias para agruparse frente al tele.
Si bien no puedo sentir un enorme orgullo por Marimar, el hecho de pertenecer a Médicos Sin Fronteras es sinónimo de calurosas bienvenidas y la mejor disposición por parte de la gente. Al acercarte a un poblado en la unidad móvil, los niños corren junto a la camioneta, saludándonos y haciéndonos sentir bienvenidos. Los "bonjour madame!, bonjour!" pueden alegrarte el día y darle sentido a todo esto.
Los africanos son gente desprendida, muy compartida, aún cuando los recursos sean pocos. Justamente eso es lo que hace crecer una comunidad: esta conducta de preocuparse por el otro.
En México puede que esta reflexión sea un lugar común en esta época del año donde sobran balances y promesas, pero... qué tal si nos proponemos cumplir estas promesas durante el próximo año?
Si bien en Níger no se celebra la navidad, el calendario musulmán contempla 2 grandes festividades posteriores al Ramadán (que pasó hace 2 meses), en estas épocas se celebra el Eid ul-Adha, conocido en Níger como Tabaski (Festival del sacrificio).
Días antes, la gente comienza a visitar al costurero para ese día tener ropa nueva que mostrar, o al menos, hacerle algun cambio a la ropa de uso diario; lo más importante es verse excelente para la ocasión. Por supuesto, no dejé pasar la la oportunidad de mandarme a hacer un atuendo adecuado.
El día de la fiesta, la gente va muy temprano a la mezquita. Después sigue el desfile, donde circula gente importante en sus caballos y camellos (vestidos casi como los reyes magos!), con turbantes y capas. Saludan a la comunidad, y así van pasando uno a uno los hijos del Sultán y el Sultán mismo.
Obviamente las "nassarias" (mujeres blancas de piel) no pasábamos desapercibidas, por lo que nos tocó un saludo especial.
Si hay algo que los latinos y los africanos compartimos es el sabor en la música, la expresión corporal. La gente baila al ritmo de los tambores, con las caras maquilladas especialmente para la ocasión y, para coronar la escena, se escuchan fuegos artificiales.
Al finalizar el desfile, todo mundo vuelve a sus casas a preparar el cordero, mismo que han hecho engordar durante las últimas semanas. El momento del sacrificio del corderito representa la idea del Tabaski, haciendo referencia al relato en el que Abraham muestra su voluntad de sacrificar a uno de sus hijos como acto de obediencia a Dios.
Aquí en la casa de la misión de MSF, preferimos comprar el corderito...
Lo cocinamos todos juntos, como una familia. Trabajando en conjunto: un congolés preparaba el relleno del cordero, un francés efectuaba una serie de actividades logísticas para prender el fuego, la camerunesa hacía un pastel de chocolate (asistida por una austríaca), la hindú cocía la pasta y el couscous (sémola de trigo), la belga cortaba la ensalada, el inglés el pan, las estadounidendeses ponían la mesa y... la mexicana hacía las compras de último momento, paseándose elegante por el pueblo con su ropa nueva.
Llegada la noche nos decidimos a visitar a las mamás y a los niños hospitalizados, no todo el mundo tiene la oportunidad de celebrar, comer y bailar. Las sonrisas de los niños cuando recibieron sus dulces quedará grabada en mi memoria para siempre.
Les dejo un cálido saludo a todos, desde África
...y VAMOS MÉXICOOOO! (así esperamos a la selección de fútbol el próximo año!)





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