Mucho se escuchará en estas fechas de la larga tradición de asilo en México debido a la proximidad del Día Mundial del Refugiado, que se celebra el 20 de Junio. Seguramente, la clase gobernante señalará que México es un país de puertas abiertas, recalcando hasta el cansancio la profunda y en su momento revolucionaria tradición de asilo. Hoy día esta tradición se ha vuelto más un mito que una realidad.
Ejemplos sobran y cada vez más se documenta sobre ellos. Sin Fronteras recientemente emitió un comunicado de prensa respecto el caso del Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas, de nacionalidad colombiana, quien fue arbitrariamente expulsado del país el 22 de mayo de 2009, a pesar de su petición verbal de asilo dirigida al Instituto Nacional de Migración, siendo su deportación en franca y completa violación a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, firmado y ratificado por el Estado Mexicano.
A pesar de la manifestación del temor fundado de persecución por parte del colombiano Beltrán Villegas, el INM actuó en contra del principio de no devolución plasmado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que manifiesta que el refugiado o solicitante de asilo, bajo ningún concepto puede ser devuelto a su país de origen y que los Estados están obligados a abstenerse, absoluta e inevitablemente, de todo acto que implique poner a la persona al alcance del Estado persecutor, ya sea por rechazo, devolución, repatriación, expulsión, deportación o cualquiera que sea el término que se emplee para definir el acto.
Fue así como se ejecutó la deportación express del académico colombiano, poniendo en peligro su vida y causando un encierro injusto de más de dos años, he aquí un fragmento de una carta de Miguel Ángel dirigida a Sin Fronteras en Julio de 2009, “Han transcurrido dos meses desde mi arbitraria detención en este pabellón de "alta seguridad". Actualmente somos 73 internos (de una población de 6.102 presos), los que estamos recluidos en esta área de la Cárcel Nacional Modelo, que bien puede ser considerada una "cárcel dentro de la misma cárcel", alejada de los demás patios y donde sólo tenemos derecho a una hora diaria de sol. Aquí comparto suerte no sólo con comandantes guerrilleros sino, también, con reconocidos narcotraficantes y jefes paramilitares. Por fortuna éstos se encuentran en un piso aparte.”
Afortunadamente, este caso en particular no tuvo un final trágico, a dos años de estos eventos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Juzgado Décimo Tercero de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal confirmaron que le fue violado su derecho a buscar y recibir asilo mientras se ejecutaba su ilegal expulsión del país y que autoridades del INM violaron su derecho al debido proceso. En síntesis, se acreditó ante autoridades mexicanas que funcionarios del INM cometieron graves violaciones a derechos humanos en perjuicio del académico colombiano, pero el final pudo haber sido otro, como la privación de la libertad por tiempo indefinido o la propia vida de Miguel Ángel Beltrán Villegas, como ha pasado en otros casos.
Este panorama, por un lado, sentó un antecedente contrario a la “supuesta tradición de solicitar y recibir asilo en México”, quedando una vez más de manifiesto la incongruencia entre el discurso oficial y las acciones que se implementan.
Por otro lado, se vislumbra una ventana de oportunidad, la presencia de un poder que había estado ausente y que ahora podrá jugar un papel protagónico y de contrapeso frente a los otros poderes de Estado. El Poder Judicial tendrá en sus manos la posibilidad de restituir la justicia a todas las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas en México.
Nancy Pérez
Directora de Sin Fronteras
Diana Martínez
Coordinadora de Atención y servicios
Perseo Quiroz
Abogado
Aquí las palabras de Miguel Ángel Beltrán Villegas agradeciendo a todos los que creyeron en su inocencia.

Felicidades por su trabajo.
Es nesario hacer evidente los mitos y contradicciones que existen en el tema migratorio y de asilo en México.
Publicado por: Rocio Morales | 06/08/2011 en 08:46 p.m.