Los medios de comunicación informan sobre realidades, hechos, acontecimientos y demás ambientes que afectan a la sociedad; el ciudadano recibe un bombardeo de información día a día, la mayoría son noticias que dan forma a juicios y/o representaciones de su entorno; todo esto promovido por lo que lee, ve y escucha a través de los medios de comunicación y los discursos que producen y reproducen.
En este sentido vale mucho la pena preguntarnos ¿Cuál es la representación que se hace de las personas migrantes en los medios? ¿Es positiva? ¿Es negativa? ¿Es real? ¿Es objetiva? ¿Se informa sobre ellas? ¿Y sobre sus países de origen? Trataremos de verter una idea al respecto a través del análisis del Seguimiento Hemerográfico que hace Sin Fronteras en los medios impresos nacionales y locales.
En los últimos años, los medios de comunicación en nuestro país han retomado el tema migratorio teniendo como epicentro informativo las desgracias y sufrimientos a las que se exponen día a día los y las migrantes; premiando la estridencia que genera la violencia en contra de ellos, acosta del rigor informativo que requiere este fenómeno tan complejo, la desgracia del migrante es “la nota” a menudo de primera plana.
Esta idea toma mayor relevancia por el contexto actual, el regreso del narcotráfico y la narcoviolencia en México, ha generado que los migrantes se conviertan en un negocio muy rentable, con ganancias económicas insospechadas a costa de su vida y de sistemáticas violaciones a sus derechos humanos, estas desgracias se han convertido en el enfoque principal para tratar el tema, dejando de lado otros, no menos importantes.
Por un lado, informar sobre el secuestro, asesinatos, vejaciones y violencia contra de migrantes en México, se ha convertido en una fuente inapelable para tratar el tema migratorio, esto no quiere decir que no sea importante, ni que no se deban de informar estos hechos, sin embargo, no deja de ser solo una pieza (muy dolorosa) de esta realidad. Por otra parte, no hay cobertura del fenómeno migratorio en la región, México y Centroamérica, y los problemas comunes que estos enfrentan en el campo, desempleo, pobreza, violencia, marginación y demás problemas estructurales que también tienen que ver con el fenómeno de la migración y que son la causa (directa) de que las personas se vean forzadas a migrar a otros países. A mayor brutalidad, hasta ahora, mayor acatamiento a este tipo de información.
No sorprende entonces que, en un contexto de producción y reproducción de los mensajes periodísticos como el indicado anteriormente, las noticias y las opiniones sobre las personas migrantes – estén marcadas por un sesgo anacrónico - que las ubica como las víctimas de siempre, los abusados, los desprotegidos, los pobres migrantes, siendo que, como habíamos dicho, es parte de la realidad, más no una representación real e integra de fenómeno de la migración. Tampoco es concebido de esta manera por los propios migrantes, a decir verdad, si algo hemos detectado en el trabajo directo con esta población es que cada vez más migrantes exigen que se respeten sus derechos, asumiéndose como personas con dignidad, con valor y fuerza para cumplir sus sueños y no “rajarse” como decimos los mexicanos. El reto es que toda esta población exija el respeto a sus derechos y denuncie cuando no sea así.
En este paisaje, los medios y los periodistas nos presentan solo un rostro del fenómeno migratorio – el polémico - y en su mayoría privilegian fuentes oficiales, hemos de resaltar que hay un aumento a la cobertura del trabajo de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan el tema, pero que no se puede comparar con la de las fuentes privilegiadas.
Resulta pues, evidente e indispensable un acceso simétrico a los medios de comunicación, en donde la prensa no sea parte del problema, si no parte de la solución, ante la equivoca representación que en la actualidad tenemos de la migración como una proceso social negativo que atrae más problemas que beneficios. Además, en donde las personas migrantes coloquen su voz y su inobjetable testimonio de lo que significa dejar tu tierra por causas ajenas a sus propios deseos, pero en donde también se valore su presencia entre nosotros y se cambie el duro matiz de la discriminación hacia ellos.
El reto ahora es informar sobre el origen y las causas que motivan este fenómeno y sobre las responsabilidades de los gobiernos en sus distintos poderes y niveles, generando un nuevo paradigma informativo del tema.
La presencia de la voz de los y las migrantes - muy escasa hoy en día en los medios de comunicación - ofrecería, sin duda, puntos de vista novedosos sobre la migración que sería interesante presentar ante la sociedad y ante nuestros líderes.
Paulo S. Martínez
Encargado de comunicación