La ciudad de México es catalogada como una de las más grandes urbes en el mundo, con múltiples atractivos culturales que cada año atraen la visita de miles de extranjeros. No obstante, en ella también coexisten múltiples fenómenos sociales que demandan atención. En este sentido, las condiciones de los flujos migratorios que se estacionan en esta ciudad constituyen algunos de estos asuntos pendientes.
Aún cuando el Distrito Federal no constituye un lugar de tránsito de migrantes, muchos deben permanecer en él ya que la sede principal de la COMAR1 se ubica en esta metrópoli. Cada día son más los extranjeros que arriban a la ciudad buscando un lugar de refugio, principalmente a causa de violencia generalizada en sus países de origen, o bien por persecución debido a su raza, religión, opinión política, género, entre otras.
La presencia de solicitantes de asilo, refugiados y beneficiarios de protección complementaria en la demarcación plantea la necesidad de brindar atención social a este grupo que entre sus características enlista las siguientes: desconocimiento de la ciudad, falta de documentos de identidad, espera de permisos de estancia, ausencia de redes de apoyo, carencia de espacios de alojamiento e insuficiencia de recursos para subsistir; en casos más complejos, desconocimiento idioma español o condiciones delicadas de salud. Todos ellos requieren contar con acceso a servicios de salud, educación, vivienda y alimentos, por mencionar algunos.
