Las organizaciones que trabajamos el tema migratorio continuamos observando un desgaste y pulverización de los espacios existentes de diálogo con sociedad civil; un diálogo que pudo haber marcado una pauta para ver el tema migratorio desde un enfoque más integral, más allá de la mera agenda de gestión migratoria y seguridad, se volvió una frase sin sentido, con un contenido muy limitado y hasta forzado, allá ellos.
Los pocos espacios incipientes y/o coyunturales, respiran con dificultad porque NO dependen de una política de Estado encaminada a incluir la opinión de la sociedad, sino de la voluntad y buenos oficios de algunos servidores públicos comprometidos (porque hay que partir de reconocer que sí los hay) con sus instituciones y con el bien común, que a contracorriente hacen esfuerzos por rescatar algo de la realidad nacional que se evade de forma institucional al más alto nivel.
¿Qué pasó con el diálogo con la sociedad civil? Sobre todo cuando más allá de un reclamo legitimo es un mandato constitucional que además se encuentra contenido en las políticas que orientan el desarrollo del país.
