“Pesadilla”, “cementerio”, “holocausto”. La terminología usada para referirse al contexto migratorio en México refleja la crisis humanitaria que se está desarrollando en el país, y que se extiende a nivel mundial: se estima que 40% de los que intentan cruzar el Mediterráneo mueren al hacerlo[1], otros tantos pierden la vida sofocados en trenes de carga, deshidratados en desiertos fronterizos, o empujados desde trenes.
Esta situación global revela graves retos de tipo humanitario. Sin embargo, en su mayoría, el financiamiento de fundaciones privadas, instituciones públicas o agencias internacionales de cooperación no cuenta con una perspectiva integral en la temática migratoria, que permita a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) que trabajan para personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas brindar soluciones adecuadas a los exhaustivos retos que enfrentan.
Empezamos por señalar que, se ha identificado una baja en el financiamiento internacional para OSC, particularmente de fundaciones estadounidenses. Según las cifras más recientes de la Foundation Center en 2010, el financiamiento internacional de varias fundaciones cayó de un 4% en el 2009, por varios factores: la recesión económica mundial, una mayor concentración de financiamiento para organizaciones domesticas o estadounidenses basadas en el extranjero, y los procesos administrativos más difíciles de financiación al extranjero, particularmente desde el 11 de septiembre 2001.
No menos importante es destacar que, la migración es poco contemplada por sí misma como tema de financiamiento. Generalmente, está integrada dentro de programas más generales de derechos humanos, justicia o desarrollo. No obstante, en reacción a la coyuntura y las tendencias a corto y mediano plazo, el mayor monto de financiamientos internacionales se ha enfocado en otros temas, como el medio ambiente o el fortalecimiento de procesos democráticos. Así, en el 2009, 39% del monto de financiamiento de fundaciones estadounidenses fue destinado a proyectos de salud, y solamente 3% a proyectos en derechos humanos[2]. Igualmente, según el informe anual 2010 de Europeaid, gran parte de los proyectos financiados por la Comisión Europea en ese año fueron enfocados al desarrollo sustentable, el cambio climático y la seguridad alimentaria. Proyectos en temas de derechos humanos de la Comisión Europea (incluso a través del Instrumento Europeo de Democracia y Derechos Humanos) sólo representan alrededor de 49 millones de euros a nivel mundial, sobre un presupuesto total de más de 40 billones de euros. En relación a la migración, si bien ha sido definida como tema prioritario del programa de cooperación de la UE con países terceros, la mayoría de los apoyos se brindan en un marco de prevención de flujos “irregulares”, o en cooperación para el desarrollo de infraestructuras en los países de origen. De manera general, aunque existan varios programas de financiación de fundaciones privadas y agencias de cooperación para proyectos relacionados con el tema migratorio, estos quedan relativamente limitados, por la sensibilidad política del tema y la frecuente restricción de las financiadoras a realizar actividades que puedan ser percibidas como políticas.
Ante este panorama, México no es un país prioritario de financiamiento para la gran mayoría de fundaciones internacionales y agencias de cooperación. De manera general, y de acuerdo con la coyuntura, muchos programas son dirigidos a ciertos países en conflicto o bien que han sido afectados por desastres naturales, con énfasis en África, Asia y Europa del este. Respecto a México, los financiamientos tienden a brindarse más en temas relacionados al fortalecimiento de la democracia o bien a la promoción de los derechos de la población indígena; y en el tema migratorio, México suele verse como país de origen. Por ello, aún a nivel financiero, muchos actores – y especialmente financiadoras estadounidenses – tratan del tema desde la perspectiva de los inmigrantes en Estados Unidos, el acceso a sus derechos civiles y su regularización en dicho país, desatendiendo otros aspectos clave del fenómeno migratorio en México.
A nivel nacional, si bien el tema migratorio ha tomado mucha importancia dentro de la sociedad civil, existen pocos apoyos por parte de fundaciones nacionales o instancias gubernamentales para proyectos específicamente dirigidos al tema migratorio. Además, y de manera general, el reducido panorama financiero incrementa la competición entre organizaciones de la sociedad civil. Considerando los retos del contexto socio-económico del país, el financiamiento se proporciona en un gran abanico de temáticas, entre los cuales el fortalecimiento de la sociedad civil, niñez en situación de calle, violencia contra mujeres. Por esos mismos desafíos internos de desarrollo, el tema migratorio es frecuentemente relegado a un tema segundario en el marco de los financiamientos.
En vista de las tendencias actuales, las OSC que trabajamos la materia migratoria en México tenemos el reto de exponer el enfoque migratorio en su contexto actual, buscando enfatizar la migración de tránsito que se da en el país y los riesgos específicos que conlleve en términos de violaciones a derechos humanos, explotación, trata, secuestros, entre otros. Ello implica también hacer hincapié en dos corrientes de los flujos migratorios que generan mayores riesgos para las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas: los flujos migratorios que llegan son crecientemente mixtos y transcontinentales.
En este sentido, se debe redefinir la integralidad de la problemática migratoria. Parece ser que las personas migrantes y solicitantes de asilo no son definidas per se como grupo vulnerable desde una perspectiva de desarrollo internacional. Se sigue definiendo la migración económica como migración “voluntaria”, negando la falta de acceso a derechos civiles, económicos, culturales y sociales que la impulsa. En el caso de personas sin o con pocos recursos, la necesidad de migrar las “obliga” a viajar sin documentos, por lo cual al salir de su país, se pasan a un estado de “sin derechos”, considerando el endurecimiento de las políticas migratorias a nivel mundial. A pesar de los reconocidos derechos humanos de los cuales goza cada ser humano, las personas migrantes y solicitantes de asilo carecen de una protección internacional adecuada que responda a sus situaciones específicas de vulnerabilidad. Por eso, y para poder brindarles los estándares humanitarios de atención que requieren, se debe determinar a las personas migrantes y solicitantes de asilo como grupo vulnerable per se, el cual incluye de facto a muchas otras categorías que generalmente se definen como grupos vulnerables: mujeres, niñez, adultos mayores, personas con VIH/sida, la comunidad LGBT, personas con enfermedades mentales, por mencionar algunos. Esta heterogeneidad dentro de las personas migrantes y solicitantes de asilo implica, inevitablemente, que se enfrenten al conjunto de los riesgos que enfrentan cado grupo en particular, además del suyo en general: el de ser migrante.
Aurélie Bellon
Desarrollo de Proyectos
Sin Fronteras IAP
[1] Fundación Eduki, Informe No.1, Ayuda Humanitaria, refugiados y migración, Ginebra, Suiza.
[2] Ibid.

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