Por Joselin Barja Coria
Área de Acompañamiento Psicosocial
A unos días de celebrar el día del niño y la niña en México vale la pena reflexionar sobre la promoción del bienestar de la niñez y la juventud migrante en nuestro país.
En 1924 se instauró el 30 de abril como fecha oficial de conmemoración en México, tras la Declaración de los Derechos del niño en Ginebra y bajo el mandato de José Vasconcelos como ministro de educación pública. Sin embargo, fue hasta el 20 de Noviembre de 1959 cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos del niño y recomendó que todos los países instituyeran un día de conmemoración.
Por ello, aunque cada país tiene su propia fecha conmemorativa, el 20 de noviembre se conmemora el día universal de la niñez. México, Bolivia y Colombia tienen su celebración local en el mes de abril. La finalidad de esta fecha es dedicar un día a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y destinar actividades propias para promover su bienestar .
Cabe entonces preguntarnos que estamos haciendo en México para incorporar el tema de la niñez migrante en el ámbito de la protección de los derechos humanos y que tanto sabemos de este perfil de población.
Jonathan de 17 años llegó a México en 2010. Buscaba ser uno más de “los mojaditos” que pudiera cruzar la frontera norte y encontrar oportunidades de trabajo en los Estados Unidos. Salió de el Salvador y viajó con conocidos que fue encontrando en el camino, cruzó el Peten, se internó por Tabasco, tomó la llamada ruta de la muerte en el tren. En el trayecto fue acosado por pandillas locales que abusaron sexualmente de el. En compañía de un buen amigo logró llegar al D.F. y solicitar asilo pues en su país era acosado por un grupo de narcotraficantes que habían tenido contacto con sus padres algunos años atrás. En un encuentro al que fue invitado permanecía callado, dibujaba un tren y un camino con la leyenda “no más muertes de emigrantes centroamericanos”.
Según datos de la CNDH, en la actualidad se reportan aproximadamente 214 millones de inmigrantes en el mundo, de los cuales once millones tienen entre 15 y 19 años, nueve millones de 10 a 14, siete millones de 5 a 9 años, y seis millones de cero a cuatro años. 7 mil menores de edad migrantes mexicanos y centroamericanos no acompañados fueron repatriados desde Estados Unidos el año pasado . 4,043 eventos de repatriación de menores indocumentados fueron efectuados desde México hacia otros países, principalmente de la región de Centroamérica. La mayoría de estos menores se ven expuestos a situaciones de alto riesgo y vulnerabilidad.
Claudia acaba de cumplir 15 años. Llegó a México hace 1 año y medio pero su proceso migratorio inició hace 4 años cuando su madre Rosalía tuvo que cerrar su negocio de reparación de celulares porque sin saberlo, dentro de los celulares de los clientes había uno que pertenecía a un miembro de una red de narcotraficantes. Desde entonces comenzó a recibir amenazas y tuvo solo un par de días para informar a sus 5 hijas sobre su partida. “Yo sabía que mi mamá se iba porque tenía amenazas, una vez intentaron llevarse a mi hermana. Fue muy feo cuando mi mamá se fue, yo sentía que faltaba algo, me sentía bien sola aunque estaba mi papá”. Mariana, la hermana de Claudia fue quien asumió la responsabilidad de cuidar a sus hermanas. Cuando su madre les llamó a Guatemala para informarles que las traería a México, Claudia no le creía pues ya había escuchado varias veces esa promesa. “La salida fue de la noche a la mañana, fue duro, no nos despedimos de nadie, mi ilusión era conocer otros países pero iba a dejar familia y amigos, según solo por un tiempo pero ahora estoy triste porque ya acá nos dijo que era para toda la vida, que nunca vamos a volver a Guatemala”.
Como Claudia y Jonathan, miles de niños migrantes que viajan con sus padres o que posteriormente se reúnen con ellos experimentan procesos migratorios que pocas veces son documentados desde su propia experiencia. En muchos casos la experiencia migratoria ocurre en medio de persecuciones, guerras, conflictos étnicos, amenazas de grupos narcotraficantes y pandillas, y esto tiene un impacto inminente en la identidad infantil y juvenil que se configura en medio de un mundo permeado por violencia, carencias extremas y ausencias de personas que son significativas en el mundo del joven o del infante. Por si fuera poco, en ocasiones el tránsito se torna difícil y la llegada a la comunidad receptora puede vivirse brusca ante las diferencias culturales y de comunicación que se presentan en el día a día.
¿Como experimentan niños, niñas y jóvenes estos procesos de cambio de una sociedad a otra?
Es necesario ampliar la documentación de la experiencia desde su propia voz, la que esta ausente, la de sus historias, interpretaciones del movimiento migratorio, formas de adaptación y opinión de lo que acontece en su entorno. Comprender las experiencias migratorias en los procesos transnacionales requiere la incorporación de la perspectiva infantil y juvenil.
Tanto gobiernos como la comunidad internacional y la sociedad civil debemos cerrar filas y mostrar interés a un fenómeno creciente, el de la migración infantil acompañada y no acompañada. Se deben promover acciones conjuntas para velar porque la construcción identitaria de la niñez y juventud migrante ocurra en contextos de paz y entonces podamos celebrar plenamente cada 30 de abril siendo consistentes con los compromisos asumidos en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus Familias.

Leer estos casos me demuestra la sobreprotección a los hijos y a la par la indiferencia de la sociedad ante la migración o trafico. Mientras estos niños toman decisiones de adultos al enfrentar una realidad que desconocen y motivados por una necesidad o sentimiento viven maltrato, carencias y dolor. Existen adolescentes sin visión de su futuro extendiendo la mano para que los padres resuelvan la vida. La difusión y campañas que demuestren la realidad serán limitadas por los intereses económicos, falta de conciencia, leyes movidas por intereses. Difícil la lucha.
Publicado por: Carmen Ugarte | 04/19/2012 en 08:53 p.m.
Sin duda difícil, coincido, pero es un buen paso discutir estos temas con nuestros amigos, familias, conocidos, etc. El problema a veces es que olvidamos de estas realidades que existen paralelas a las nuestras. Detenerse a leer este documento, comentarlo y difundirlo es tomar parte activa en el tema. Gracias por la reflexión Carmen!
Publicado por: Joselin Barja | 04/24/2012 en 06:15 p.m.
no historias muy ciertas me gusto mucho eS una reflexión para los demás inmigrantes que se van a otro pais
Publicado por: A Facebook User | 04/25/2012 en 01:23 a.m.