Sin Fronteras I.A.P es una organización civil creada en diciembre de 1995 por un grupo de activistas sociales y académicos. Su trabajo está basado en la convicción de que la migración es un fenómeno complejo y antiguo que debe ser abordado mediante políticas integrales y multidisciplinarias y en el que la sociedad civil debe jugar un papel fundamental en el tratamiento de la problemática migratoria: por un lado, ofreciendo servicios a las poblaciones migrantes y, por otro, participando de manera activa en la creación de políticas y programas migratorios más adecuados.
A unos días de celebrar el día del niño y la niña en México vale la pena reflexionar sobre la promoción del bienestar de la niñez y la juventud migrante en nuestro país.
En 1924 se instauró el 30 de abril como fecha oficial de conmemoración en México, tras la Declaración de los Derechos del niño en Ginebra y bajo el mandato de José Vasconcelos como ministro de educación pública. Sin embargo, fue hasta el 20 de Noviembre de 1959 cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos del niño y recomendó que todos los países instituyeran un día de conmemoración.
Por ello, aunque cada país tiene su propia fecha conmemorativa, el 20 de noviembre se conmemora el día universal de la niñez. México, Bolivia y Colombia tienen su celebración local en el mes de abril. La finalidad de esta fecha es dedicar un día a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y destinar actividades propias para promover su bienestar .
Cabe entonces preguntarnos que estamos haciendo en México para incorporar el tema de la niñez migrante en el ámbito de la protección de los derechos humanos y que tanto sabemos de este perfil de población.
En un escenario donde el enfoque económico es el motor del desarrollo y las sociedades son cada vez más desiguales, se hace necesario el nacimiento de un nuevo paradigma cuyo centro sea el ser humano. Nadie debería estar condenado a una vida de carencias y sin oportunidades, en donde no quepa posibilidad de cubrir necesidades básicas como la alimentación, educación, vivienda y empleo digno, para sí mismo y sus familias. El desarrollo humano se centra en el reconocimiento de la gente, sus capacidades, su experiencia, su cultura, su energía y su capacidad de innovación.
Desde esta perspectiva, “el Desarrollo Humano trata de reivindicar el universalismo esencial de valorar la vida humana por sí misma” . Consiste en potencializar la capacidad del hombre sin importar el contexto en el que se encuentre; de aquí emerge la preocupación por la equidad y la relevancia de las formas en que se producen y distribuyen las oportunidades.
“Pesadilla”, “cementerio”, “holocausto”. La terminología usada para referirse al contexto migratorio en México refleja la crisis humanitaria que se está desarrollando en el país, y que se extiende a nivel mundial: se estima que 40% de los que intentan cruzar el Mediterráneo mueren al hacerlo[1], otros tantos pierden la vida sofocados en trenes de carga, deshidratados en desiertos fronterizos, o empujados desde trenes.
Esta situación global revela graves retos de tipo humanitario. Sin embargo, en su mayoría, el financiamiento de fundaciones privadas, instituciones públicas o agencias internacionales de cooperación no cuenta con una perspectiva integral en la temática migratoria, que permita a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) que trabajan para personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas brindar soluciones adecuadas a los exhaustivos retos que enfrentan.
La ciudad de México es catalogada como una de las más grandes urbes en el mundo, con múltiples atractivos culturales que cada año atraen la visita de miles de extranjeros. No obstante, en ella también coexisten múltiples fenómenos sociales que demandan atención. En este sentido, las condiciones de los flujos migratorios que se estacionan en esta ciudad constituyen algunos de estos asuntos pendientes.
Aún cuando el Distrito Federal no constituye un lugar de tránsito de migrantes, muchos deben permanecer en él ya que la sede principal de la COMAR1 se ubica en esta metrópoli. Cada día son más los extranjeros que arriban a la ciudad buscando un lugar de refugio, principalmente a causa de violencia generalizada en sus países de origen, o bien por persecución debido a su raza, religión, opinión política, género, entre otras.
La presencia de solicitantes de asilo, refugiados y beneficiarios de protección complementaria en la demarcación plantea la necesidad de brindar atención social a este grupo que entre sus características enlista las siguientes: desconocimiento de la ciudad, falta de documentos de identidad, espera de permisos de estancia, ausencia de redes de apoyo, carencia de espacios de alojamiento e insuficiencia de recursos para subsistir; en casos más complejos, desconocimiento idioma español o condiciones delicadas de salud. Todos ellos requieren contar con acceso a servicios de salud, educación, vivienda y alimentos, por mencionar algunos.
La Clínica Jurídica Migratoria de Sin Fronteras, brinda orientación, asesorías y representación jurídica a migrantes para la obtención de documentación migratoria que demuestre su regular estancia en México. En la actualidad un alto porcentaje de migrantes de nacionalidad Haitiana buscan renovar (prorrogar o refrendar) los documentos migratorios que les fueron autorizados el año pasado en el contexto de la ayuda que brindó México por el terremoto, justo cuando los ojos del mundo estaban puestos en los haitianos y sus interminables desgracias.
Hoy, se topan con una serie de problemas para lograr permanecer un año más en el país, el mismo país que les abrió las puertas y reivindicó su tradición de asilo, ahora se las cierra y deja en el tintero su tan cacareada tradición.
Imagínense ustedes por un momento, tener que dejar su casa de manera inesperada, perdiendo no solo los bienes materiales que con tanto esfuerzo y dedicación han obtenido, las horas de trabajo realizadas, sino además perder su seguridad, su familia, su lengua, la comunidad donde crecieron. Qué dolor, ¿no lo creen?
Pues millones de personas en todo el mundo se ven obligadas a abandonar su país de origen al tener un fundado temor de persecución, peligrando su vida y sin poder acogerse a la protección de su Estado debido a sus opiniones políticas, religiosas, a su raza, nacionalidad, o pertenencia a un grupo social determinado; por violencia generalizada en su país o bien por violación masiva a derechos humanos y a quienes se les llama Refugiados.
Para muchos, esta experiencia, implica perder la confianza en los otros, en las personas, en las instituciones, finalmente ha sido otro ser humano que ha atentado contra su libertad, su seguridad, su vida. Llegar a un nuevo país, a una nueva casa, supone “volver a comenzar” muchos refugiados se expresan diciendo “de cero, de la nada” y acompañados de la angustia, el miedo, enojo, frustración, desesperanza y soledad.
Será más estresante y mucho más difícil la adaptación para aquéllos quienes deben bajar su nivel y calidad de vida, o bien desempeñar trabajos por debajo de sus capacidades y nivel de estudios realizados, o que encuentran dificultades para conseguir sus documentos migratorios, un espacio para vivienda y trabajo, que no dominan el idioma y en consecuencia tienen problemas laborales y comunitarios. Además para muchos, existe el temor constante a ser deportados y no cuentan con un apoyo psico-social que les permita controlar sus niveles de estrés.
No es fácil lograr que un refugiado llame hogar nuevamente al lugar donde ahora vive, implica la puesta en marcha de todos sus recursos personales y habilidades para lograrlo, aprender un nuevo idioma (aun cuando hable español), adaptarse a las costumbres, a la comida (hay quienes se enferman en tanto se acostumbran a ella) a estar en el país de acogida resistiendo pero con otro pie en su antigua casa.
“Deje lo que más quiero, deje mi vida entera, deje a mis hermanas, las extraño, no es lo mismo, a veces quisiera que regresara el tiempo para que todo fuese como antes”. Refugiada Guatemalteca.
Al mismo tiempo el refugiado tiene, porque “le toca” como dicen los colombianos, el coraje, la fortaleza, el valor para comenzar de nuevo y transformar su experiencia de dolor en experiencia de vida y continuar.
En el año 2000 la Asamblea General de Naciones Unidas, decidió que a partir del 2001 el 20 de junio sería considerado como el Día Mundial del Refugiado, recuperando la conmemoración y solidaridad que en otros países ya realizaban en esta misma fecha como el Día del Refugiado Africano, además de que se cumpliría el 50 Aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados1.
Esta fecha no solo brinda la oportunidad de hacer saber a la sociedad lo que viven los refugiados, se convierte también en un homenaje a ellos, que han sido forzados a dejar su tierra, su paz, sus sueños, sorteando un sinnúmero de dificultades y estar aquí compartiéndonos de sus saberes, recuperando su dignidad y la confianza que todos los refugiados y en general los seres humanos necesitamos para hablar de una calidad de vida.
1 Revisado en http://www.un.org/es/events/refugeeday/---------------
Les dejamos unas fotos del festival del Día Mundial del Refugiado organizado por varias OSC reaizado el pasado 20 de junio y además, un video de la camapaña 1 Refugiado sin esperanza es demasiado que recien lanzó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en la cual nos invita a ponernos en los zapatos de los refugiados.
Mucho se escuchará en estas fechas de la larga tradición de asilo en México debido a la proximidad del Día Mundial del Refugiado, que se celebra el 20 de Junio. Seguramente, la clase gobernante señalará que México es un país de puertas abiertas, recalcando hasta el cansancio la profunda y en su momento revolucionaria tradición de asilo. Hoy día esta tradición se ha vuelto más un mito que una realidad.
Ejemplos sobran y cada vez más se documenta sobre ellos. Sin Fronteras recientemente emitió un comunicado de prensa respecto el caso del Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas, de nacionalidad colombiana, quien fue arbitrariamente expulsado del país el 22 de mayo de 2009, a pesar de su petición verbal de asilo dirigida al Instituto Nacional de Migración, siendo su deportación en franca y completa violación a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, firmado y ratificado por el Estado Mexicano.
A pesar de la manifestación del temor fundado de persecución por parte del colombiano Beltrán Villegas, el INM actuó en contra del principio de no devolución plasmado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que manifiesta que el refugiado o solicitante de asilo, bajo ningún concepto puede ser devuelto a su país de origen y que los Estados están obligados a abstenerse, absoluta e inevitablemente, de todo acto que implique poner a la persona al alcance del Estado persecutor, ya sea por rechazo, devolución, repatriación, expulsión, deportación o cualquiera que sea el término que se emplee para definir el acto.
Fue así como se ejecutó la deportación express del académico colombiano, poniendo en peligro su vida y causando un encierro injusto de más de dos años, he aquí un fragmento de una carta de Miguel Ángel dirigida a Sin Fronteras en Julio de 2009, “Han transcurrido dos meses desde mi arbitraria detención en este pabellón de "alta seguridad". Actualmente somos 73 internos (de una población de 6.102 presos), los que estamos recluidos en esta área de la Cárcel Nacional Modelo, que bien puede ser considerada una "cárcel dentro de la misma cárcel", alejada de los demás patios y donde sólo tenemos derecho a una hora diaria de sol. Aquí comparto suerte no sólo con comandantes guerrilleros sino, también, con reconocidos narcotraficantes y jefes paramilitares. Por fortuna éstos se encuentran en un piso aparte.”
Afortunadamente, este caso en particular no tuvo un final trágico, a dos años de estos eventos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Juzgado Décimo Tercero de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal confirmaron que le fue violado su derecho a buscar y recibir asilo mientras se ejecutaba su ilegal expulsión del país y que autoridades del INM violaron su derecho al debido proceso. En síntesis, se acreditó ante autoridades mexicanas que funcionarios del INM cometieron graves violaciones a derechos humanos en perjuicio del académico colombiano, pero el final pudo haber sido otro, como la privación de la libertad por tiempo indefinido o la propia vida de Miguel Ángel Beltrán Villegas, como ha pasado en otros casos.
Este panorama, por un lado, sentó un antecedente contrario a la “supuesta tradición de solicitar y recibir asilo en México”, quedando una vez más de manifiesto la incongruencia entre el discurso oficial y las acciones que se implementan.
Por otro lado, se vislumbra una ventana de oportunidad, la presencia de un poder que había estado ausente y que ahora podrá jugar un papel protagónico y de contrapeso frente a los otros poderes de Estado. El Poder Judicial tendrá en sus manos la posibilidad de restituir la justicia a todas las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas en México.
Nancy Pérez
Directora de Sin Fronteras
Diana Martínez
Coordinadora de Atención y servicios
Perseo Quiroz
Abogado
Aquí las palabras de Miguel Ángel Beltrán Villegas agradeciendo a todos los que creyeron en su inocencia.