Beijing.- Aunque la mirada de medio mundo ha estado puesta sobre El Vaticano y el nuevo Papa, el primer latinoamericano, en Asia otro gran cónclave también vivió su particular "fumata blanca", con la confirmación de Xi Jinping como el séptimo Presidente de la República Popular de China.
Con las riendas de los tres organismos más poderosos (Ejército, Partido y Gobierno), Xi tiene vía libre para iniciar una nueva fase en la que el gigante asiático espera superar sus muchos desequilibrios para consolidar la modernización y adelantarse a Estados Unidos como primera potencia económica mundial.
La cantidad y calidad de las reformas que emprenderá el nuevo equipo de Gobierno chino para evitar que su proyecto desarrollista descarrile están todavía por definirse, pero lo que está claro es que China no girará hacia un sistema democrático y pluripartidista, al menos no en la década de Xi Jinping.




Últimos comentarios