Por Mónica Delgado
París.- A un mes de las elecciones regionales en Francia, el interés de electores y medios de comunicación se ha centrado de pronto en una joven y hasta ahora desconocida candidata de la extrema izquierda.
Como integrante de la lista electoral del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en la región de Provence-Alpes-Côte d’Azur, en el sureste de Francia, Ilham Moussaïd, tenía pocas posibilidades de llamar la atención.
Pero la estudiante de 22 años no es un candidata como cualquier otra. De origen marroquí y musulmana, la joven porta el velo islámico.
En pleno debate sobre la eventualidad de que Francia legisle para prohibir el uso de la burka, el anuncio que se hizo el pasado miércoles de su candidatura como número 4 en la lista de este partido de extrema izquierda ha desencadenado una amplia polémica.
Aunque el velo de Moussaïd es sólo una mascada que cubre toda su cabellera y no la burka que recubre el rostro y hasta la figura de las mujeres, para sus detractores el símbolo no tiene equívoco.
"El velo no es el emblema de los musulmanes progresistas sino (…) la bandera de los musulmanes tradicionalistas y reaccionarios", señaló en el diario Le Monde Caroline Fourest, especialista en los temas de laicidad.
En su gran mayoría, los partidos políticos y sus representantes así como las asociaciones feministas reprobaron esta candidatura por considerarla contraria a los valores de la República francesa, en particular a la laicidad y a la defensa de los derechos humanos.
"(El velo) anuncia una religión (pero) la religión es algo privado y todo lo que puede suscitar proselitismo en el ámbito republicano es problemático por ello no habría aceptado una mujer con velo en las listas socialistas", afirmó la líder del Partido Socialista (PS), Martine Aubry.
Pero tanto la joven Ilham como su partido rechazan las acusaciones y estiman al velo perfectamente compatible con una candidatura política.
"Entiendo que algunas feministas no estén de acuerdo porque consideran el velo como una señal de opresión y de sumisión (pero) yo no estoy ni sometida ni oprimida y si llevo el velo es por convicción propia", dijo Moussaïd.
"Sí, se puede ser laica, feminista y portar el velo", agregó la estudiante.
Esta afirmación al igual que el hecho de portar el velo por decisión propia que cuentan entre los argumentos que acostumbran esgrimir las jóvenes con velo en Francia resultan, según especialistas, de las prédicas extremistas que defienden la existencia de un "feminismo islámico".
Pero más allá de las convicciones de Moussaïd, las críticas denuncian sobre todo una decisión "electoralista" y un "doble lenguaje" por parte de un partido que al crearse hace un año se definió como "antiracista, feminista e internacionalista".
"Por un lado dice ser el partido que defiende a los oprimidos y por el otro aprueba un símbolo, el velo islámico, que bajo todas las latitudes significa segregación entre los géneros, invisibilidad del cuerpo femenino en el espacio público, estatuto de segundo rango para la mujer", denunció la Liga del Derecho Internacional de las Mujeres (LDIF).
Para muchos analistas la explicación se encuentra sobre todo en los problemas de visibilidad del NPA. En un año este partido pasó de 9 mil a 8 mil militantes y a pesar del carisma de su líder, Olivier Besancenot, no logra influenciar a un tradicional electorado formado por obreros y pequeños empleados por lo que hoy mira hacia la población musulmana que en Francia cuenta cinco millones de personas.
"Olivier Besancenot hizo su cálculos y se decidió…", comentó Caroline Fourest. " Es una actitud inmadura y demagógica del NPA", dijo Jean-Louis Mélenchon del Parti de Gauche (Partido de la Izquierda).




Es necesario leer y entender el Coran para determinar los aspectos negativos del Islam (ver: http://www.thereligionofpeace.com/Espanol/Islam-Espanol.htm y www.faithfreedom.org )
Publicado por: Carlos Cantu | domingo, 07 febrero 2010 en 08:44 a.m.
El titulo es incorrecto. Como dice el texto, la candidata no porta burka, sino velo. Por que el amarillismo del titulo Sra. Delgado ?
Publicado por: Enrique | miércoles, 10 febrero 2010 en 02:59 a.m.
Monica delgado publicó una nota sobre Alizée hace unos dias, y en la nota hay una foto de Alizée, no tienen disponible esa foto u otras en mejor calidad?
Publicado por: Luis Felipe Hernández López | viernes, 02 abril 2010 en 04:58 p.m.
Aunque no es relevante lo que pase o deje de pasar en Côte d’Azur (que acaso hay vida fuera de Paris?), tengo ganas de expresarme: Viva el Islam!
Publicado por: Le roi de Le Marais | domingo, 04 julio 2010 en 06:49 a.m.
La lucha por los derechos humanos en el Brasil ha acompañado el largo, difícil y, al mismo tiempo, gratificante proceso de aprendizaje popular por la amnistía; por las elecciones directas; por el impeachment (destitución presidencial); por el fin de la corrupción; por la reforma agraria y urbana; y por la garantía de los derechos sociales, económicos y culturales.
Pero también ha implicado una pelea por el fin de la discriminación de todo tipo; por la erradicación de la tortura; por el fin de la impunidad; para que la vida esté por encima de la deuda; por la garantía de legislaciones que respeten los intereses populares en el proceso constituyente y en el proceso legislativo ordinario; para que el sistema judicial no confunda imparcialidad con neutralidad; por la efectividad de instrumentos de participación popular, en la definición de políticas públicas y en el control del presupuesto nacional; para que el país cumpla con sus compromisos internacionales. Por eso, militantes, organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales recurren al sistema regional y global de derechos humanos en la lucha para que la ciudadanía encuentre lugar y tiempo en Brasil y en el mundo. Esto sólo se sustenta porque es cierto que “otro mundo es posible” -como afirma el Foro Social Mundial- y ya está siendo construido.
De la misma manera, los esfuerzos para promover los derechos humanos han acompañado la construcción y la implementación de políticas públicas centradas en la garantía de los derechos. Así ha sucedido en la lucha por el Sistema Único de Salud, por la implementación del Estatuto del Niño y del Adolescente, y por la efectividad de la Ley Orgánica de Asistencia Social, entre muchas otras. Brasil ratificó la mayoría de los principales instrumentos globales y regionales de protección a los derechos humanos excepto la Convención Interamericana sobre la desaparición forzada de personas.
Publicado por: Apuestas deportivas | viernes, 28 octubre 2011 en 07:50 p.m.