Por Mónica Delgado
París.- Tal parece que la armonía familiar no es una cualidad de los millonarios franceses. Después de la pelea entre madre e hija en la familia Bettencourt, dueña de la multinacional de cosméticos L'Oréal, ahora la familia Dessange, los reyes del peinado, ventilan su disputa familiar en un libro.
Al igual que en el caso Bettencourt, el enfrentamiento de los Dessange es también público a base de demandas judiciales.
Jacques Dessange, el fundador de la famosa marca de salones de belleza que lleva su nombre, acusa a Benjamin, el menor de sus hijos, y a una empresa financiera de haberlo echado de la compañía que fundó en 1955.
El ofendido padre publicó los reproches personales y profesionales que hace a su hijo de 43 años en un libro de 40 páginas titulado 'El Complot', destinado además a los concesionarios de franquicias y al personal de su imperio que cuenta con mil establecimientos en el mundo entero, incluidos tres en la Ciudad de México.
Jacques Dessange que durante 50 años dirigió el grupo pasó el relevo a su hijo Benjamin en 2005 y en 2008 cedió sus acciones por 40 millones de euros a una empresa financiera.
Pero el fundador que ocupaba el cargo de "consejero estratégico", se queja de haber sido relegado poco a poco y desde 2010 se ha lanzado en una denuncia pública en contra de su hijo al que acusa de haberlo echado del grupo, de haberle ocultado el verdadero contenido de los documentos que le presentaba a firma o de presentar como gastos de la compañía la compra de objetos personales como dos automóviles de lujo.
Para denunciar a su hijo, el indignado padre decidió publicar su libro y empezó por difundirlo en internet y por dar entrevistas en la prensa.
"Quiero restablecer la verdad y explicar cómo el satánico Benjamin me hecho fuera", dijo Jacques Dessange en una entrevista con la radiodifusora Europe 1.
Si Jacques Dessange reconoce que no leyó los contratos que firmó como debió haberlo hecho, estima que no merecía tal trato y asegura que hoy su objetivo es echar a su vez a su hijo por lo que presentó una demanda en su contra por abuso de confianza.
"Iba a la oficina, pero ya no tenía ninguna cita. Benjamin y sus socios dijeron que ya no tenía capacidad. Me pidieron que ya no volviera a la oficina, mi hijo me echo fuera", señaló.
"Moriré tranquilo el día que Benjamin quede fuera de la compañía que yo cree", dijo.
La disputa familiar en la que el hijo es acusado de abuso de confianza y el padre de difamación se resolverá ante los tribunales el próximo 7 de noviembre, pero no es seguro que el tribunal pueda restablecer también el diferendo afectivo entre padre e hijo.




Revisa el caso de Aceros El Toro, de la familia Del Toro, aquí en Monterrey, uno de los hijos metió a la cárcel al papá y a los hermanos.
Publicado por: cicuta | miércoles, 02 noviembre 2011 en 11:19 a.m.