Lisboa.- Los portugueses se preparan para pasar una austera Navidad, en la que ni siquiera habrá dinero para luces de Pascua.
El año pasado, en esta época, las principales calles y avenidas de Lisboa lucían decoradas con adornos y guirnaldas lumínicas. En la actualidad son contados los comercios que muestran por lo menos una esfera en el aparador.
El Alcalde de Lisboa, António Costa, quien gastó el año pasado 846 mil euros en iluminación navideña, ha adelantado que solo habrá luces, de última hora, en dos o tres puntos turísticos y simbólicos de la ciudad.
"No vamos a tener las tradicionales luces", adelantó Costa, quien ha relegado en la iniciativa privada la posibilidad de que los portugueses no pasen unas fiestas a oscuras.
"De por sí el consumo está por los suelos, con esto la economía se va a ir más a pique", dice Manuel, quien trabaja para un banco portugués.
Portugal es uno de los tres países que hasta el momento ha pedido ayuda financiera a la Unión Europea, y tras años de registrar un desmesurado gasto público intenta poner en orden sus cuentas acudiendo a cualquier recurso.
Pero para muchos portugueses, las luces es lo de menos. El desempleo y la falta de capacidad de compra está alterando los hábitos de las familias portuguesas.
Cada vez más portugueses dejan sus vehículos en casa y optan por el transporte público, el cual ha registrado un aumento del 15 por ciento de los usuarios; el consumo también se ha modificado, el 39 por ciento consume solo productos de marca libre, y muchos tienen dificultades para cubrir sus gastos mensuales.
Una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad Católica de Portugal, sostiene que el 28 por ciento tiene dificultades para pagar servicios como la luz y el gas, y un 18 por ciento no puede cumplir con las mensualidades de la escuela de sus hijos.
El futuro no pinta mejor. La Comisión Europea prevé que Portugal registre un decrecimiento económico del 3 por ciento del PIB en 2012, al tiempo que el desempleo aumentará al 13.6 por ciento.




Es muy triste lo que está pasando en los países de la "periferia" de la Unión Europea. Un decrecimiento en el nivel de vida, malas expectativas, pesimismo, deuda, desempleo... Como bien dijo Angela Merkel, tal vez ésta sea la crisis más grave en el viejo continente desde la Segunda Guerra Mundial.
De principio, creo que el estado benefactor europeo debe mantenerse, aunque los habitantes sí deben acostumbrarse a trabajar más de 30 horas a la semana, como muchos actualmente, y a trabajar más de 25 años. Una economía no puede sobrevivir de esa manera, los jubilados son una carga fiscal imposible de sostener (y más si pasan 30 años de su vida pensionados).
En resumen, yo creo que para aliviar la crisis europea hay que trabajar más y potenciar el consumo: hay un problema con la austeridad, es decir, es bueno no tener deudas, pero si eso significa bajo gasto, los gobiernos no tendrán ingresos por impuestos. Hay que encontrar un equilibrio pero sin promover una excesiva austeridad que acabe con el gasto.
Publicado por: Alex Murillo | jueves, 01 diciembre 2011 en 05:40 p.m.