La Habana.- Parece que el mito acerca de la extraordinaria potencia sexual de los cubanos empieza a causar problemas en el sector masculino.
Expertos locales que participaron en un congreso de sexología esta semana en el capitalino Palacio de Convenciones, revelaron que en Cuba los hombres abusan del Viagra y otros fármacos similares para aumentar su potencia sexual.
Aunque en la Isla, la venta de este medicamento está sujeta a receta médica y muchos de los consumidores, según los médicos no lo necesitan en absoluto, parece que los isleños se exigen exhibiciones de virilidad por encima de sus posibilidades reales, poniendo incluso en riesgo su salud.
La sexóloga cubana Haydée Wong alertó sobre el "uso y abuso del Sildenafil", nombre del genérico fabricado en la Isla en 2008, similar al Viagra desarrollado por la multinacional británica Pfizer Inc. y comercializado a nivel mundial desde fin de la década de 1990.
"Se ha hecho una dependencia casi crónica de este medicamento y el paciente no logra satisfacer a su pareja de una forma más erótica", indicó la especialista, quien dijo recibir en consulta a hombres que no tienen problema alguno para obtener una erección sino que buscan potenciarla, sin necesidad.
En las farmacias cubanas se vende el genérico de producción nacional a cinco centavos de dólar la pastilla. Pero además, según especialistas, otros fármacos de acción más duradera (conocidos popularmente como "la droga del fin de semana") entran clandestinamente al país y se venden en el mercado negro a unos tres cuc (moneda local con valor igual al dólar) la pastilla de 100 miligramos.
Turistas mexicanos aseguraron a REFORMA que adquirir este fármaco en La Habana es mucho más fácil y barato que en el Distrito Federal.
Los médicos han llamado la atención sobre el riesgo de usarlo sin prescripción facultativa y precisaron que en ocasiones, según han comprobado, estas tabletas específicas contra la disfunción eréctil, las toman sin necesidad pacientes con cardiopatías isquémicas, que lo tienen expresamente contraindicado.
Especialistas recordaron que años atrás un medicamento cubano elaborado a partir de la caña de azúcar, conocido popularmente como PPG, y cuyo principio activo es el policosanol, se vendía como pan caliente a nacionales y turistas extranjeros, que lo usaban en dosis de 5 miligramos diarios para potenciar su libido.
El PPG fue creado en principio para combatir el colesterol, pero uno de sus efectos secundarios es que, tras varios días de consumo, aumenta el deseo sexual, mientras que el Viagra original o los genéricos similares producen una erección inmediata, pero no necesariamente elevan el deseo ni favorecen la vida erótica.
Según estadísticas, la impotencia afecta a uno de cada 10 hombres en el mundo.




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