Por Alberto Armendáriz Río de Janeiro.- Una ley sancionada en diciembre pasado por la Presidenta Dilma Rousseff ha provocado gran alboroto en el dinámico mercado de trabajo de Brasil. Muchos abogados laboristas quieren utilizar la nueva legislación, que acaba con la distinción entre trabajo dentro de la empresa y a distancia, para exigir el pago de horas extra a los empleados que contestan emails laborales o responden llamados de sus jefes en horarios fuera de los de oficina. "Los medios telemáticos e informatizados de comando, control y supervisión se equiparan, para fines de subordinación jurídica, a los medios personales y directos de comando, control y supervisión del trabajo ajeno", señala la ley 12.551 que modificó la llamada Consolidación de las Leyes de Trabajo (CLT), establecida en 1943, mucho antes de que siquiera se soñara con los smartphones, tablets, laptops, pagers y otros sofisticados medios de comunicación que existen hoy.
"Aunque un empleado atienda una llamada por cinco minutos, está trabajando. Debería tener derecho a recibir dinero por eso", señaló la abogada Aparecida Hashimoto, especializada en temas laborales en el bufete Granadeiro Guimarães, en São Paulo.
Sin embargo, varias asociaciones empresariales ya se opusieron a esa concepción de la ley, que en realidad buscaba flexibilizar más el mercado de trabajo.
"Para nosotros esa interpretación de la ley fue una sorpresa, porque el objetivo de la ley era regular, garantizar seguridad, y no generar inseguridad", advirtió Emerson Casali, gerente ejecutivo de Relaciones de Trabajo de la poderosa Confederación Nacional de la Industria (CNI).
"En el mundo actual se está volviendo cada vez más común que la gente desarrolle su trabajo en el horario que le convenga. Para el empleador lo importante es que el empleado cumpla con sus objetivos en el plazo de entrega y con calidad", señaló por otra parte Luis Mario Luchetta, presidente de la Asociación de Empresas de Tecnología de la Información.
La inquietud ha llegado a tal nivel que esta semana, el Tribunal Superior del Trabajo (TST) decidió que emitirá una interpretación final al volver de su receso de verano, a fin de febrero. Con los intereses que están involucrados, los especialistas creen que el TST terminará adoptando una decisión salomónica y equiparará la contestación de emails o de llamados telefónicos fuera de horario de trabajo al régimen que rige las horas extra "de guardia", en las que se paga un tercio de la hora trabajada.




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