Madrid.- El estrés ha echado raíces en muchos centros sanitarios españoles donde se han disparado las agresiones a médicos y enfermeras por parte de pacientes que recurren a la violencia física o verbal para manifestar su disgusto con la atención hospitalaria.
En los dos últimos años se han registrado en España más de mil agresiones contra el personal sanitario, en la mayoría de los casos porque el médico se resistió a ordenar la baja laboral o la medicina que el paciente le solicitaba.
Casi 7 de cada 10 facultativos españoles de atención primaria aseguran según las encuestas haber sido víctima de agresiones, amenazas o coacción por parte de sus pacientes, de las que un 3 por ciento llegaron a la violencia física.
La situación, agravada por la crisis económica que ha vuelto más irascibles a muchos pacientes, ha hecho que los médicos se movilicen para demandar botones de alarma en las consultas e incluso "habitaciones de pánico", en las que los sanitarios puedan recluirse ante cualquier brote de agresividad.
También demandan que se declare al médico "autoridad pública" para que las agresiones de las que son objeto tengan una mayor penalización.
Colectivos de médicos que se declaran indefensos han pedido que se elabore un mapa de los centros de salud más conflictivos en las distintas Comunidades Autónomas para dotarlos de custodia policial a fin de evitar que se reproduzcan los lamentables episodios protagonizados por "pacientes desquiciados" y cuya actuación genera un rechazo entre la ciudadanía.
Los médicos están convencidos de que existe una mala educación sanitaria, a la que se suma en ocasiones la falta de comunicación con los pacientes extranjeros.
"Los paciente vienen a pedir felicidad a las consultas de los médicos, y eso crea frustración", señala el psiquiatra José Carlos Fuertes.
La falta de plantel, las presiones a las que se ven sometidos los médicos que atienden consultas saturadas, las largas esperas en ciertos ambulatorios y las diferencias culturales, son factores que están contribuyendo también a enrarecer el ambiente en algunos centros hospitalarios, concebidos para relajar a los que acuden en busca de alivio y que en muchos casos están contribuyendo paradójicamente a incrementar la tensión entre galenos y pacientes.
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