Por Yolanda Martínez
La Habana.- "Yo quisiera ser Paul Auster", confesó el escritor isleño, Leonardo Padura, al público que a duras penas logró entrar la tarde del pasado martes a la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Allí, con muchísima gente fuera por falta de espacio, el autor vivo más leído del país presentó: La Memoria y el Olvido, un libro de 79 crónicas periodísticas, la mayoría publicada por la agencia internacional Inter Press Service y recopiladas ahora por la Editorial Caminos del Centro Memorial Martin Luther King.
Padura intenta, en 276 páginas, ayudar al lector local y al foráneo a descifrar y entender buena parte de la compleja realidad cubana a la que ninguno de los dos, por diferentes razones, tiene un acceso diáfano. Y lo hace desde el punto de vista de un ciudadano que vive esa realidad a diario, como él, vecino de Mantilla, el barrio de la periferia habanera donde nació, en 1955.
Además, se trata del primer libro periodístico editado en la Isla, que refleja la vida de los cubanos en la etapa que va de 2006 a 2011, es decir, con el General Raúl Castro ya en el poder y sus reformas socioeconómicas en marcha.
No hay olvido, trance, absurdo, indolencia, problema o solución de actualidad que esquive el escritor, porque como él dice, "en mi país de las prohibiciones" aunque goza de ciertos privilegios obtenidos gracias al éxito internacional de su literatura, muchas veces pasa situaciones similares a las de sus compatriotas.
Pero a las peculiares dificultades diarias que atraviesa cualquier ciudadano cubano, en el caso de Padura se suman otras específicas de su condición de escritor, que son los verdaderos motivos que le llevaron a explicar en el epílogo del libro, su declarada envidia a Paul Auster.
No es que le hubiera gustado nacer en Estados Unidos; "ni siquiera en Nueva York, que, como se sabe, casi no es Estados Unidos", dice.
Tampoco es por los premios y el dinero, aunque no niega que le hubiera "gustado muchísimo, la verdad", haber escrito La Trilogía de Nueva York, Brooklyn Follies y Smoke.
Los auténticos motivos, según confiesa, es que a su colega estadounidense es raro que un entrevistador lo interrogue sobre los posibles rumbos de la economía de su país, o quieran saber por qué siguió viviendo en EU "durante los años horribles del Gobierno de Bush Jr."
A nadie le interesa saber si Auster saldría huyendo de EU en caso de que Sarah Palin ocupara el Despacho Oval de la Casa Blanca y nadie insiste en preguntarle "siempre, siempre" qué opina de los derechos humanos en la cárcel de Guantánamo; si le parecen "sinceras o justas" las medidas económicas de Obama y mucho menos si él mismo o su obra están a favor o en contra del sistema.
"Ni siquiera le preguntan acerca de temas tan sensibles como la ardua vigilancia a la que son sometidos los ciudadanos norteamericanos como ganancia del 11-S; del control de los individuos por el FBI, la agencia de seguridad nacional y otras entidades controladoras", señala con ironía y cierto cansancio, el autor de la novela ‘El hombre que amaba los perros’, multipremiada, traducida a varios idiomas y récord de ventas en español, en 2010.
Sin embargo, pese a la madurez demostrada como escritor, Padura aún lamenta no ser Auster, para que los reporteros le pregunten por su obra, le dejen hablar de literatura, o de béisbol (que también sabe un montón), o de cualquier otro asunto que le permitiera "parecer inteligente".
Pero no. A un novelista y ensayista cubano, habitante de la islita que más pasiones levanta de este lado del mundo, los entrevistadores de cualquier país del planeta le exigen saber de economía, sociología, religión, agronomía y por supuesto ser experto en política.
"Por tal condición de gurú debo tener capacidad de predecir el futuro y ofrecer datos exactos de cómo será, y fechas precisas de cuándo llegará ese porvenir posible", añade, el hombre ya casi resignado.
La obra se presentará oficialmente el 15 de febrero en la Feria Internacional del Libro en La Habana y se entregará de forma gratuita a instituciones culturales, escuelas, bibliotecas universitarias y públicas y a la Red Cubana de Educación Popular, según informó en la presentación a nombre de la Editorial Caminos, José Ramón Vidal, ex director del diario "Juventud Rebelde", cuando un joven Padura, que ni soñaba ser un escritor de fama mundial, publicaba espléndidos reportajes de investigación sobre temas libremente elegidos (nunca políticos), en ediciones dominicales de medio millón de ejemplares.
Sin duda, aquella era otra realidad cubana, que Padura también nos ayuda a entender.




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