Por Inder Bugarin Bruselas.- Mientras se agudiza el hambre en regiones como la Sierra Tarahumara, en el Estado de Chihuahua, en la Europa rica anualmente se desechan 89 millones de toneladas de alimentos.
Según la Comisión Europea, cada habitante del Viejo Continente genera alrededor de 180 kilos de restos alimentarios al año, el 46 por ciento está relacionado a particulares, el 39 a la industria, 5 por ciento a la distribución y 14 al sector de restaurantes.
De seguir con el actual comportamiento, para el 2020 se prevé que el monto de desechos escale a las 126 millones de toneladas, es decir, un 40 por ciento más. Lo más grave, es que el 60 por ciento de los desechos podrían prevenirse, pues están relacionados a cuestiones de etiquetado, tamaño de envases y cantidades que eventualmente puede consumir un hogar.
Para poner freno a este fenómeno, el Parlamento Europeo ha salido al paso con una propuesta para reducir a la mitad el número de alimentos que terminan en el basurero.
La iniciativa promovida por el eurodiputado italiano Salvatore Caronna, propone medidas pendientes en Europa desde hace años, como es la diversificación del tamaño de los envases, pues la industria en la actualidad no toma en cuenta los hogares unipersonales.
También plantea mejorar las indicaciones del etiquetado para aclarar la diferencia entre las fechas de caducidad y de consumo preferente, ésta última, una leyenda ausente en el 18 por ciento de los productos.
Además de sugerir la introducción de cursos de educación sobre alimentos en todos los niveles de enseñanza, aboga por permitir a los supermercados vender por debajo del costo de producción los alimentos frescos que estén próximos a la fecha límite para su comercialización, pues actualmente, para proteger a los productores, se prefiere que la mercancía termine en el contenedor de desechos que ofrecerla más barata al consumidor.




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