Madrid.- Las consultas de atención psicológica en España han registrado un aumento desde 2011 como consecuencia de la crisis, centrándose la mayor parte en aquellas familias, y no solo personas como al comienzo de la recesión, cuyos miembros vuelven a casa tras encontrarse desempleados.
El psicólogo Eladio Rosique, del Colegio de Psicólogos, señala que el perfil es el de familias extensas por emergencia, es decir, hogares en los que viven seis personas donde antes vivían dos. Los padres tienen que acoger a hijos que se habían emancipado, pero que al quedar desempleados perdieron sus casas por embargos.
Se trata, según Rosique, de una manifestación nueva, consecuencia de la gravedad de la crisis, que lleva a las personas a una situación de supervivencia donde las alteraciones psicológicas provienen de las consecuencias negativas reales que trae consigo la falta de dinero.
En opinión de este experto, la persistencia de la crisis ha provocado que gente que antes estaba mal por miedo a lo que pudiera ocurrirle por la crisis ahora enfrenta las consecuencia reales, presentando cuadros de ansiedad, trastornos obsesivos o depresión.
Sin embargo, el psicólogo considera que el panorama que se vislumbra este año no es del todo negativo, ya que la gente, sorprendida por los males económicos del año pasado, está más preparada psicológicamente para lo que viene.
Si al comienzo de la recesión económica la gente estaba muy asustada, a finales de 2011 tenía ya los problemas encima (el desempleo y los reajustes en la estructura familiar por la crisis) lo que ha ido fortaleciendo sus esquemas psicológicos.
Ahora, la cuestión es ¿cuánto más tendrá que resistir la gente? ¿Tendrá que seguir fortaleciendo su mente para aguantar una caída que parece no tocar fondo? La Historia está llena de ejemplos de lo que es capaz de aguantar el ser humano. Pero también de lo que sucede cuando la mente estalla. Ojalá no haya que comprobarlo.




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