Berlín.- Hay una imagen de Leonardo da Vinci que da vueltas por el imaginario popular una y otra vez.
Se trata del Canon de las Proporciones Humanas, o conocido de otra forma como El Hombre de Vitruvio, un dibujo con la imagen de un hombre con sus extremidades alargadas marcando el contorno de dos figuras geométricas.
Da Vinci llegó a ese dibujo al estudiar los planos arquitectónicos de Vitruvio para saber más sobre las proporciones del cuerpo humano: geometría y simetría pura con base en el cuerpo humano.
¿Es posible? Sí. Dos artistas mexicanas radicadas en Berlín, Vanessa Enríquez e Ilya Noé, se dieron a la tarea de emplear su cuerpo para hacer trazos y formar dibujos.
No usaron la sincronía de la muñeca ni de los dedos. No utilizaron técnicas tradicionales de dibujo. Simplemente pusieron gises en sus extremidades y éstas las movieron en círculos, a todo lo que dan de largo y con la mayor circunferencia que el cuerpo les permitiera.




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