En todos los tiempos, las personas han utilizado distintos objetos de uso común con fines sexuales, especialmente masturbatorios, éstos van desde verduras y frutas, objetos de cocina, cepillos de dientes, desodorantes, hasta velas, etc., algunos con evidentes formas fálicas y con dimensiones adecuadas para la penetración vaginal o anal y otros, para acariciar el clítoris sin penetrar. Es importante citar que tanto hombres como mujeres han recurrido a este tipo de apoyos.