Una encuesta recientemente dada a conocer en Inglaterra por la empresa Onepoll, pone de manifiesto que los hombres, de algún modo, también “se embarazan”. El estudio realizado en cinco mil hombres (publicado en mayo de 2009) revela que el embarazo de sus parejas también produce efectos en ellos, a tal punto que condiciona en los hombres algunos problemas de salud que en el futuro deberán ameritar atención médica y psicológica.
Esta nota, si bien se refiere principalmente a las
mujeres, tiene dedicatoria especial a los hombres que leen esta sección de Vida Sexual. Las razones son obvias.
En diversos países, México incluido, se ha instituido
el 10 de mayo como “El Día de las Madres”. Por extensión, el quinto mes del
año, lleno de festividades, ha sido considerado informalmente como el mes delas mamás.
Crecientemente los profesionales de la salud sexual atendemos a hombres con motivos de consulta que hasta hace pocos años no lo eran. Es decir, están apareciendo nuevas expresiones de antiguos problemas de salud sexual que antaño no significaban para muchos hombres la necesidad de acudir al sexólogo.
Las disfunciones de la vida erótica relacionadas con la atenuación o desaparición del deseo sexual eran y siguen siendo frecuentes en las mujeres, pero en los hombres, como razón de acudir a los servicios de salud sexual, es un fenómeno reciente.
Los sexólogos hemos eliminado de nuestro vocabulario la palabra “impotencia” para referirnos a las distintas disfunciones de la vida erótica de los varones. Esto obedece a dos razones: en primer lugar, ese arcaico concepto es del todo inespecífico, no describe sino que califica adversamente al hombre que tiene algún trastorno de su respuesta sexual.
En segundo pero no menos importante, denominar “impotente” a alguien es decirle que no puede o que no sirve, lo que coadyuva a acentuar el malestar y el estigma. Así, es un término que resulta tan nefasto como el de frigidez femenina.